
Vive rápido, muere joven y dejarás un bonito cadáver . Esa era la máxima del swinging londinense en los años 60. Una década en la que la juventud parecía que iba a durar toda una vida. Una estrella de rock, que ahora sigue en los escenarios con casi setenta cumplidos, llegó a decir que no habría que fiarse de la gente mayor de 30 años y ya veis sigue sacando la lengua y diciendo que no encuentra satisfacción.
Sin embargo otros artistas parece que se tomaron al pie de la letra aquel consejo y abandonaron este mundo, todavía casi adolescentes, para convertirse en mitos y evitar para siempre la vejez. Hoy la noticia de la muerte de Amy Winehouse no ha sorprendido casi a nadie, puede que su edad, apenas 27 años, nos haya dejado un amargo sabor de boca pensando en todas las canciones que ya jamás podría cantar con esa voz que hizo famosa su “no quiero rehabilitarme”.
Su voz negra y su cara de chica blanca se quedarán para siempre inalterada en los millones de discos que seguirá revendiendo, pósteres, tazas y memoralia fúnebre. Las estrellas del rock brillan mucho durante un poco tiempo y algunas se apagan rápido como
Jim Morrison, el rey lagarto que no pudo cambiar de piel y acabó en un cementerio parisino convertido en lugar de peregrinación.
El obeso Elvis y su ingesta industrial de pastillas y barbitúricos que se lo llevaron en un Cadillac rosa.
Brian Jones, genial guitarrista de los Rolling que acabó su corta vida flotando en una piscina tras una noche de excesos y velocidad y blues
La perla, Janis Joplin que se dejó caer en el asiento de atrás del Mercedes Benz reconvertido en coche fúnebre.
El apresurado adiós de Hendrix, que gracias o por culpa de la avidez industrial sigue sacando discos 40 años después de haber muerto sin apenas disfrutar de su éxito.
El alocado ritmo de vida y los problemas del tipo que cambio el rock desde Nirvana que se dejó educir por el cañón de una pistola y Kurt Cobain se largo rápido como un disparo.
O los problemas de discernir la realidad del cantante de los Inx o el vomito asesino del primer cantante de los ACDC.
Si amigos, es gente que vivió rápido, murió joven y dejó un bonito cadáver que generan pingües beneficios. Hoy ha sido hallado el cadáver de quien grabó el magnífico disco Black to Black, del negro al negro y se hablará de la estrella del soul y de sus últimos y patéticos esfuerzos por seguir encima de sus tacones y sobre el escenario, pero pocos hablaran de la niña, hija de un taxista que canturreaba canciones de Sinatra mientras iba a la escuela en un suburbio de Londres.
El fulgor puede cubrir más que las sombras… descanse en paz Amy Winehouse
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