martes, 27 de septiembre de 2016

CONCIERTO EN LA TERRAZA



El otoño ha traído, además del alivio termométrico al valle guadalquivino, cierto aire a cambio y de fin de época. Es como en el recitado inicial del Señor de los Anillos en los que la reina elfa Galadriel musita, entre sorprendida y enfadada, que «el mundo ha cambiado, lo siento en la tierra, lo siento en el agua, lo siento en el aire». A muchos les parece que estos días son muy parecidos a aquellos en los que los Beatles se subieron a una azotea para cantar «don´t let me down» y hacer mutis por el foro con «get back». Los tiempos están cambiando a tenor de lo que está ocurriendo en el calmo y quieto lago jienense. Knock, knock in the heaven doors. Las aguas, durante décadas estancadas en el control total, se agitan con la caída de rocas en forma de detenciones, denuncias, grilletes, altos cargos imputados, declaraciones de concejales, contratos, amaños, presuntos, sospechas, acusaciones, defensas y una sensación; cada vez más sólida; de que esto ya no es aquel territorio en los que los autobuses tenían alas y los coros y danzas de la oficialidad cantaban «time ist on mi side». Es tiempo de cambio y no sería de extrañar que algún mediano, en estos momentos, vaya camino del monte del destino para destruir el círculo de poder que mantenía a raya a los del concilio que, ajenos, siguen a lo suyo como siempre. La policía, como los bobbys en el swinging lodinense miran hacia las terrazas para averiguar de dónde sale la música que ha venido a desafinar el horizonte de la realidad jienense y enredarlo en los corredores y vericuetos de los calabozos y los juzgados. La melodía de «I've Got a Feeling» flota en las calles y en su letra se habla de cierta sensación, de determinado pálpito, de un mladito augur que avisa de que la realidad es ya otra. Al final el amor que te llevas es igual al amor que entregaste. Me lo dijo un poeta que pasó cerca de este poyete hace un tiempo. Claro que en política la palabra amor tiene muchos significados y no todos son positivos para la operación de dar y tomar. Tampoco los poetas entienden mucho de las cosas del poder. Del autentico poder, de ese que es obedecido sin tener que dar una orden. Que es capaz de hacer cumplir sus deseos antes, incluso, de haberlos tenido. Alguien ha sacado a los grillos de su caja y cualquiera sabe que será imposible meterlos a todos de nuevo. No hay viaje atrás y cuando se quiebra el status quo suena al viejo riff de guitarra del whatever you want. Perry Mason tiene trabajo en Jaén y la crónica judicial va camino de convertirse en una serie de éxito este verano. Lo mismo cuando vengan los periodistas de la capital, la de verdad, se quejen de que seguimos sin servicio de telefonía de cuatro gé por estos lares, pero eso será ya asunto para otro poyete.

martes, 20 de septiembre de 2016

DE LO MISMO


El paseo por los titulares de la actualidad de esta provincia no puede ser más desalentador. Siempre lo mismo. Igual. Una marmota que gira una y otra vez el reloj de arena y madera de olivo. Las listas de espera crecen. Las listas de espera se reducen. Los enfermos, impacientes, penan por los pasillos de la semántica. No hay colapso sólo picos de ocupación. Eso no es cierto hay hacinamiento y habitaciones triple equis. Pornografía de cada verano. Las camas en las que se muere o se sana. Camas para no dormir como las historias de infestaciones de cucarachas en la ciudad. Insectos que se vuelven torpeza y exageración política. Como las ratas que menudean en solares hechos un solar por el olvido y la indigencia presupuestaria. Las ratas corren por la penumbra de los callejones. Golpes bajos que dan los que dicen estar más en lo más alto. En mi pueblo hay un centro de salud nuevo sin muebles, sin celadores, sin médicos y con muchos enfermos a la espera. También hay muchos viejos que no sobrevivieron a la construcción de una residencia que se hundió en las miasmas de la incompetencia y que ahora apenas da sombra a un par de mulos trabados. Un proyecto, como tantos, que se disolvió en el horizonte 2000. Estoy seguro de que en tú pueblo habrá más ejemplos de lo que cuento. Dejaría una línea de puntos para que el lector se desahogue pero nos anegaríamos con tanta protesta. Menos mal que nos queda ese farmacéutico de Cazorla que es un hacha en la compra por la red. Es el tercero de España. Ríete tú de la brecha digital y de la alfabetización digital. Basta con cumplir lo prometido. Lo pides y un día más tarde te lo dejan en casa. Envuelto amablemente en plástico de burbujas y con instrucciones de uso, montaje y desmontaje. Lo mismo deberíamos comprar por Amazon en la próxima campaña electoral. Sin gastos de envío y con garantía de devolución del dinero si no nos gusta el producto. Pero no, la realidad es que ellos prefieren gastar en tabletas, pizarras electrónicas, pedeas, notebuques y smarfones para hacer llegar la modernidad de una tecnología que ya no es tan nueva y ni es tan tic. Su reloj no da el tac y las cosas se quedan a medio hacer como los gobiernos,  la repisa grölhom que trajo un cuñado del IKEA y el plan de saneamiento financiero municipal. Basta poner la oreja para escuchar como la gente pone de chupa y domine a los que se desviven por la gente entre los tapices del Congreso de los disputados desencuentros. Ya no los pone de acuerdo ni Iniesta repartiendo helados para todos este verano en Carboneros. De una vuelta por lo titulares de este periódico querido lector y siéntase como en la década de los noventa pero con treinta años más

martes, 13 de septiembre de 2016

LEJANÍAS




El 10 de agosto de 1881 llegaba a la ciudad de Jaén el primer tren. Han pasado 135 años y las cosas parece, que ferroviariamente, no han ido a mejor. El viejo caballo de hierro no encuentra pastos en los que sobrevivir entre los bosques olivareros. Se muere y oxida entre la espesura montuna de tantas promesas olvidadas. En la jota de Jaén ya no cabe la ce de cercanías. Apenas la eme de la memoria da para engrasar los últimos raíles, que mohosos y rojos de orín, se hunden en la ciénaga de las mentiras que empantanan el paisaje. El que fuera vecino de estas páginas, el inolvidable Vicente Oya, ya describía allá por 2007 en este diario la difícil relación del tren con Jaén. Una rima que chirría desde hace décadas. «La llegada del tren a Jaén sirvió para consagrar la voluntad de la ciudad por ganar la llanura hacia el norte. Pero el tren no supuso para Jaén un hecho trascendente para su progreso. Otra cosa hubiera sido, por supuesto, que los grandes trenes pasaran por Jaén y no por Espeluy. Nos quedamos para siempre con un ramalillo, con un tren modesto, y aquella primera estación adoptó la actitud de “tapón” como si el tren, por otro lado, quisiera impedir la expansión de la ciudad».
Han pasado los años y con ellos llegó un tranvía que jamás ha funcionando y que se ha convertido en otra de esas «vías verdes» para hacer futing. A esta provincia no le sientan bien las vías, los raíles, las traviesas ni los guardagujas. Las estaciones sólo existen en los almanaques y en el recuerdo de los más viejos del lugar. A estas alturas ferroviarias de Jaén Sabina nunca podrían haber escrito ese verso de «aquello viejos trenes que iban hacia el norte». Hubiera viajado, pongamos que a Madrid, en una pava o haciendo dedo virtual desde la cuneta del blablacar. Jaén está perdiendo el tren. El ferrocarril también. Así se titula el documental que en breve se va a estrenar y en el que se reivindica la necesidad de mantener y mejorar este medio de comunicación que descarrila a marchas forzadas y que podría dejar a la provincia como una de las primeras de España sin trenes. Pregúntenle a Jesús Luque, director de esta película el día 15 de septiembre cuando se estrene. Jaén y tren, una consonántica mala relación que ya empezó así de mal en 1881, según relató Rafael Ortega y Sagrista,: «la apatía de las autoridades locales de entonces y la penuria de las arcas impidieron todo festejo. Al entrar en la estación la máquina que inauguraba la línea solo estaban en el andén un policía municipal y un guardia civil». Un primer tren que salió de Espeluy a las cuatro de la madrugada y que llegó a la capital cinco horas después. Aunque algún cachazudo dirá que ahora casi se tarda más. Bueno es que hay cosas que a lo mejor nunca cambian, como lo de tener más primeras traviesas colocadas que trenes dando servicio

miércoles, 10 de agosto de 2016

"ENLLENA"





Uno de mis primeros recuerdos es el de estar en un bar. Se trataba de un local al aire libre que se había adornado con banderas de papel que flameaban reaccionando a la escasa brisa de la típica noche de verano en Bailén. En este recuerdo también me viene el olor, los olores tienen un enorme poder de evocación, a la humedad del suelo recién regado y a la madera de las sillas de tijera que flanqueaban unas pequeñas mesas, también de madera, fabricadas por unos finos listones casi sin desbastar. También me viene a la memoria el paso de un tipo llevando una cesta colgando del codo y ataviado con un mandil blanco. Iba pregonando por las mesas su mercancía hecha de camarones y unos cangrejos rojos como ladrillos que me asustaban con el entrechocar de las pinzas ya que aún estaban vivos.
Como la mayoría de la gente de mi generación hemos sido gente de bares y comenzamos a visitarlos muy pronto porque, aunque el mar nos pille o quede muy lejos, tenemos muy arraigada la cultura mediterránea. Compartir y celebrar lo que nos pasa con los amigos y con la familia es algo innato y, ya sean bodas, bautizos, comuniones, entierros, tratos, aprobados, adioses, viajes, bienvenida y despedidas, acabamos siempre en la barra o en la mesa de un bar brindando por esto, por lo otro, por aquello, por lo de más allá, pero siempre por lo nuestro. Desde pequeños nuestros padres nos han llevado a los bares. Locales ruidosos en los que el suelo siempre estaba lleno de montones de papelillos de los boletos en los que rebuscábamos alguno premiado que se hubiera dejado caer por error. Jamás encontré un premio pero sí cabezas de gambas, cáscaras de avellanas, palillos usados y los platicos de los botellines que olían amargos de lúpulo y brillantes chapas de refrescos de champaní o gaseosa Sanitez. 
Eran bares que vivían sus temporadas altas en las Fiestas de Julio o Semana Santa y bullían de familias vestidas de domingo que ocupaban aquellos locales en los que la chavalería aprendimos un significado distinto para el verbo racionar. En Bailén se iba, cuando se podía, de raciones y las tapas se median y comparaban con la palma de la mano y las gambas con las garrotas. Recuerdo bien la cervecería de los Juanes porque allí dejé olvidado uno de los indios que me habían comprado mis padres en un puesto de la calle el Santo en una de aquellas fiestas de noches de calor insomne y camastro ante el balcón abierto. Una cervecería esta que tenía ganada fama entre sus parroquianos por la calidad del servicio pero que yo siempre asocio a la pérdida de aquel juguete.
En los bares se reunían las familias, los amigos y se repartían los sueldos las cuadrillas de la aceituna o los trabajadores de los hornos «continos» que convirtieron los sábados (día de paga de la semanada) en el día de echar una «ligailla» más larga que la de un día particular. Los sábados se reunían en los locales cercanos a las fábricas y allí se ajustaban las cuentas.  Se repartían los sobres de color manila con el sueldo de cada uno mientras en las puertas las motillos, con los cestos de mimbre en el portamaletas, esperaban al sol a que sus dueños salieran cuanto antes. Recuerdo que mi padre, que trabajaba en el tejar de Marquina iba al bar de Pedro Juan  cada sábado con el resto de la plantilla y por allí nos dejábamos caer la chavalería para ver si caía alguna propinilla o una «pesicola» con peladillas que ponían en unos platillos de plástico ovalados. En este bar, ya desaparecido había un mural que tenía el rótulo «La Peña de los Cabezolones» . Un cuadro que siempre me llamó la atención, tanto o más, que  el cuadro de dinosaurios que colgaba del bar de «Marranica», bar por cierto que tenía un extractor de humos que se hizo famoso por su gran potencia y por el buen hacer en la cocina y donde hiciera de la infatigable Herminia y su esposo Felipe en la barra.
A estas alturas del artículo seguro que el lector ya echará de menos su bar favorito o al que le llevaban habitualmente sus padres y en Bailén bares nunca han faltado. Han sido numerosos y buenos y lo siguen siendo pero mis recuerdos me llevan a estos locales, como el Casino o el bar de Piñero en el que me tomé mi primera caña con los amigos y que tenía una máquina de discos en la que sonaban los éxitos del momento. Por un duros dos canciones. Los discos tenían todavía cara B y nosotros éramos unos pardillos de poco más de 14 años que jugábamos a ser adultos porque ya nos dejaban ir al «cine de la noche».
Poco tiempo después se puso de moda ir, después de salir del cine, a tomar unas botellas al bar de Isabel, popularmente conocido como el de Isabelilla, en el que compartíamos el tiempo y el espacio con los clientes habituales. Hombres mayores que sentenciaban con su medio de habas, sus papas amarillas y las imprescindibles avellanas con cáscara la jornada.  Era agradable salirse a la puerta, cuando ya mejoraba el tiempo, a tomarse una alcázar o una mahou mientras uno de aquellos abuelos te contaba alguna de sus batallitas o ajustaba cuantos litros de vino habñia trasegado en lo que llevaba de vida: «pues si empecé a tall edad por un litrancho diario por 365 días por tantos años… pues casi un camión cisterna, jajaja si es que ahora la juventú no bebís ná de ná»
Siendo de Bailén ¿quién no ha trabajado en los tejares? ¿Quién no ha ido a cargar algún camión a tanto la tonelada? Y claro también nos gustaba echar la ligá y lo hicimos durante muchos años en un bar mítico, el café bar Imperial. Allí nos juntábamos todos los sábados para charlas de nuestras cosas y de las cosas que surgieran en el bar y de aquellos sábados guardamos muy gratos recuerdos, como diría Alfonso: «echar las cañas con los amigos es más barato y más eficaz que una sesión de sicólogo». Desde entonces no íbamos a la taberna, íbamos a la «terapia de grupo». Desde aquí mandar un saludo a los trabajadores, a Pepe y a Juan (dónde esté viéndonos) por todos esos días que llevamos grabados en la memoria.  Pero me voy quedando sin espacio y la memoria, una vez que la pones a funcionar, no se detiene y me poner sobre la mesa al querido Ramón del Lycar, a los infiernos, purgatorios y glorias del bar de el Círculo, a Tejavana, al Torremolinos, al Mesón Andaluz, El Refugio…. Y tantos y tantos otros locales que darían para varias crónicas más así que pido disculpas por adelantado a los que no están aquí y deberían aparecer

Escribo esto después de volver de la terapia de grupo de esta semana en La Barrilería en la que me dieron la idea de abrir este cajón del armario de los recuerdos un grupo de chavales que entraron al local contando si tenían suficiente; entre todos, para echar su primera ligá.

Felices Fiestas y «enllena» otra rodá con huevos de codorniz de tapa.

martes, 21 de junio de 2016

CABRONES



Son tipos que conducen sobre los derechos del resto de los conductores. Se arrogan el derecho de pernada en las rotondas empleando sus parachoques para romper los carriles en diagonal. Hímenes del reglamento rotos a empellones y falta de respeto. Son los mismos que se convierten en depredadores en las autovías y se abalanzan sobre los automóviles precedentes acosándoles con el claxon. Lanzando violentas ráfagas de luz con sus faros de xenón y deslumbrantes ledes. Violencia de género automovilístico. Su velocidad es siempre la correcta y en un nanosegundo son capaces de cagarse en todos los muertos del pobre conductor que se ha detenido con el semáforo en ámbar. Aún dedican menos tiempo a fabricar peinetas y cortes de manga para usarlas cuando la luz se ponga verde. Son personas que acosan a los peatones en los pasos de cebra y hacen bromas por los puntos que dan por cargarse a una abuela que se ha quedado varada entre las luces rojas. Un extra si lleva carro de la compra. Usan coches de gran cilindrada que creen que no funcionan si ocupan el carril derecho de una autovía y que son armadura suficiente para adelantar sin cambiar y sin rasante en una antigua nacional. Son los mismos que quieren sacar los tanques a la calle para acabar con los chuchos que se mean por las esquinas mientras sus perros de raza dejan humeantes regalos en las aceras. Beben a voz en grito, nunca compran un periódico pero lo acaparan en la cafetería, hacen hasta el crucigrama, y se quejan de las noticias y de los sueldos de quienes las escriben. Las primeras no son de su agrado y los segundos demasiado altos. Con razón, dicen, nadie compra periódicos. ¡Vaya mierda! Son aquellos que se cuelan en urgencias sin tener nada grave y en sus armarios atesoran kilos de nolotil, trombocid, bisolvón y tubos, sin usar, para análisis de orina. Son los que se quedan con los chollos en primera línea de playa, los que nunca hicieron guardias en la mili y los que consiguieron por 300 pesetas un abrigo de ante en las rebajas de Galerías Preciados. Su renta siempre les sale a devolver y chulean de las trampas que hacen en la declaración. Gritan que hay que guardar silencio. Proclaman que los políticos son unos corruptos mientras pasan facturas en b, c y d. Exclaman que el país lo arreglaban ellos en dos días y son incapaces de acudir a una reunión de vecinos. Su piso es el más alto. Su piscina es la más profunda, su polla es la más larga, su vagina es la más sensible. Su falda la más corta y su bronceado el más caro. El ceda el paso siempre es para los demás y exprimen a la Seguridad Social mientras se quejan de que en la sanidad privada es todo mejor. Si se topa con alguno tenga cuidado

martes, 7 de junio de 2016

KAFKA AL TELÉFONO




Pip…pip…piiip. Bienvenido al servicio de atención al usuario de esta compañía. Si es usted es cliente pulse uno. Si no lo es y quiere serlo pulse dos. Para darse de baja pulse en el teclado de su teléfono el logaritmo neperiano de X elevado a menos 13 y si no espere para ser atendido por un asesor. Click. Pip… pip…piiiip. Click
—Esta grabación puede ser grabada por su seguridad
—Hola güenas tardes le atiene Efraín Lussiano de Jesús ¿en que le puedo atender?
—Mire es que me han cortado el servicio y yo no les debo ningún recibo. Estoy a la orden de pago
—Oquéi me puede dessir su nombre completo, denei con letra y ascedente astrológico de su horóscopo en la casa de Pisssis cuando Orión está en línea con Tauro….
—Mi nombre Antonio Agudo, el del Poyete de cada lunes en el Ideal de Jaén. Pero no creo que mi horóscopo tenga nada que ver en el error que han cometido ustedes
—Un momento señor que actualisse la pantalla…En este momento el sistema se está actualissando y no tengo acseso a esa informassión. Puede llamar dentro de unos minutos o mejor mañana para que podamos atenderle su urgenssia.
—Ya pero es que hasta mañana no puedo esp…click…pip…pip…piiiip.
—¡me cago en tó lo que se menea ahora, ha cortaó!
Pip…pip…piiip. Bienvenido al servicio de atención al usuario de esta compañía. Si es usted cliente pulse uno. Si no lo es y quiere serlo pulse dos. Para darse de baja pulse en el teclado de su teléfono el logaritmo neperiano de X elevado a menos 13 y si no espere para ser atendido por un asesor. Click. Pip… pip…piiiip. Click
—Esta grabación puede ser grabada por su seguridad
—Hola güenas tardes le atiene Lussiano Alfonsso de María ¿en que le puedo atender?
—Es la segunda vez que llamó porque ustedes me ha cortado el servicio por un impago que no existe y quiero dar una queja.
—Eso es imposible señor pero, en cualquier caso vamos a consultar el sistema. Oquéi me puede dessir su nombre completo, denei con letra y ascedente astrológico de su horóscopo en la casa de pisssis cuando Orión está en línea con Tauro….
—…mmm… Antonio Agudo el del Poyete de cada lunes en el Ideal de Jaén. El mismo de antes
—Sí D. Antonio su servissio ha sido cortado porque el sistema disse que usted no ha pagado…
—Ya pero en mi cuenta de usuario el sistema dice que eso no es así. Que hay un error con las fechas…
—Si D. Antonio pero eso no nos consta a nosotros. ¿Tiene usted el navegador actualisado?, seguro que vos debe andá en un error. El sistema nos disse lo contrario ahora mismo en pantalla. En cualquier caso pague…
—Y cuánto es lo que, en teoría, les debo
—…para que les restablescamos el servissio y luego abrimos una incidencia de reclamassión
—Vale pues reclamo
Click, click…pip…pip…piiip
—¡¡¡Lavín otra vez se ha cortaao!!!
Pip…pip…piiip. Bienvenido al servicio de atención al usuario de esta compañía. Si es usted es cliente pulse uno. Si no lo es y quiere serlo pulse dos. Para darse de baja pulse en el teclado de su teléfono el logaritmo neperiano de X elevado a menos 13 y si no espere para ser atendido por un asesor. Click. Pip…piip…piiiip…. Click
—Esta grabación puede ser grabada por su seguridad
—Hola güenas tardes le atiene Adelaida Alfonsa de Santa Marta ¿en que le puedo atender?
—¡¡¡arrrrghhh!!!
—Oquéi me puede dessir su nombre completo, denei con letra y ascedente astrológico de su horóscopo en la casa de pisssis cuando Orión está en línea con Tauro….


martes, 31 de mayo de 2016

TE HIERO MUCHO


Leo que acaban de descubrir un planeta que podría ser habitable. Se llama Kepler-62f y dan ganas de mudarse cuanto antes allí. Como si le denominaran LópezOrtega-62f. Es un sitio tan bueno como otro cualquiera para alejarse de aquí. Está en un rincón de la poética y musical constelación de Lyra. Un planeta sin estrenar, con sus rocas y con sus mares nuevos como la ropa interior comprada para un Domingo de Ramos. Un mundo todavía metido en su caja y con el precinto sin romper. Repito que dan ganas de mudarse cuanto antes y escapar de estos titulares que se hunden en la conciencia. Te hiero mucho. Los sucesos se amontonan en el buscador de Google. Basta poner Jaén y te salen las víctimas del incendio en un chalet de Puente Tablas o los jóvenes que se despeñaron por la carretera del PRYCA. Se nos sale por las orejas tanta crónica negra y oleosa. La misma que resuda desde los depósitos, en los que unos facinerosos disfrazaban de oliva los aceites de coco y palma en una planta de Mengíbar. Convertir al aceite Jekyll en aceite Hyde. Sacarle todo lo malo a la hora de preparar una tostada o un bocata de calamares. En Kepler-62f no pasa nada de esto, todavía. Allí todo está por hacer. Por no haber hasta poyetes habría que llevar desde la Tierra. A los keplerianos la estéril discusión partidaria, les sudaría la entrepierna, ya no tendría sentido ni pollas. ¿De qué servirían tantas pollinás?. En Kepler-62f no existe Política Agraria Comunitaria y por lo tanto la reforma de la PAC no es necesaria. Allí nos ocuparíamos de lo importante dándole la importancia que debe de tener. Habría tantas cosas por hacer que hasta los imputados y los que les imputan tendrían que ponerse a trabajar en lo necesario para afianzar la colonia dejándose el mal olor y su desagradable perfume en el espacio exterior. Allí colgaríamos para siempre, en una órbita hiperbólica las malas noticias de esta pasada semana y las que nos queden por sufrir para que no nos vuelvan a tocar. Noticias a las que dotaríamos con la necesaria velocidad de escape para que su gravedad no las haga caer a la puerta de casa. Un respiro es lo que nos daría la flamante atmosfera de ese nuevo planeta a todos los que sufrimos de asma en el espíritu. A todos los que se nos cierran los bronquios con ese polen oscuro que fecunda el aire de accidentes y víctimas inocentes. Un viento que hiere mucho


 


jueves, 19 de mayo de 2016

VOLANDO




Para que luego digan que en Jaén no pasan cosas. Ya tenemos uno de esos momentos que sirven, como sirvió el hielo que vio por primera vez Aureliano Buendía, para comenzar un calendario. Hoy estamos en el segundo día después del aterrizaje de un helicóptero de guerra en un campo de fútbol de Linares. Mola ¿eh? Para que luego digan que en Jaén no hay ná. Si hasta un chinook de color pardo se dejó caer en la ciudad de las minas volviendo locas a las palomas y a los palomos que se santiguaron pensando: esto es el Apocalipsis nau del sur. Sólo faltó un consejero de la Junta. Pies separados. Brazos en jarra. La corbata flameando por las turbulencias de la doble hélice diciendo: nada me gusta más por la mañana que el olor de una tostada con aceite de oliva virgen extra. Chulo ¿eh? A que les gusta la imagen. Pero no se trataba de nada oficial, sólo fue un pequeño contratiempo que obligó a la aeronave a tomar tierra de urgencia ante las malas condiciones meteorológicas. La verdad es que el estruendo de los rotores hizo pensar, a no pocos, que llegaba algún pez gordo con promesas de acabar con la larga temporada de vacas flacas que se vive en el norte de la provincia. Pero por aquí ya no viene nadie. Los viernes de Zarrías son una época de la que ya pocos se acuerdan o no quieren hacerlo. De aquellos tiempos nos quedan, eso sí, los recuerdos y algunas promesas como aquella planta que iba a montar helicópteros en Andújar, finalmente los Eurocopter Tiger se fueron con sus rugidos y sus misiles a otra parte. Top Gun y el Trueno Azul poco o nada tienen que hacer por aquí. Ahora ya no viene casi nadie. Si acaso algunos tribunos que escoltan a los gerifaltes en la eterna mendicidad del voto.  Pero mientras en Linares el  enorme chinook levantaba el vuelo bajo los acordes de la marcha de las valkirias, Wagner traducido a la taranta, en la capital la sombra de otro ingenio volador perfilaba las caras de asombro y las expresiones de sorpresa de peatones y paisanos que miraban el majestuoso vuelo de un globo. Hasta el cerro del Castillo y su santa, Catalina, se atusaron el pelo y pellizcaron las mejillas para salir favorecidos en las fotos que les sacaban desde aquella canasta. La familia Montgolfier en Jaén. Hasta no hace mucho, gentes notables y candidatos pistonudos, hubieran imitado al doctor Samuel Fergusson y hubieran hecho la campaña electoral a bordo de la canasta de mimbre. Cinco semanas en globo pidiendo el voto. Pero las circunstancias no son las mejores. La gente está mosca y más agobiada que Pulgarcito buscando la salida en una panificadora. No está el horno, hablando de pan, para tantos bollos como nos quieren seguir vendiendo. Volando voy, volando vengo. Por el camino no me entretengo. Sombras de lo que fueron.

martes, 10 de mayo de 2016

¡La Vística!



Jaén es una provincia singular más allá de los tópicos que ceban y engordan los que dirigen o aspiran a dirigirla. Es esta tierra fronteriza entre los que pasan de largo y los que se largan para sólo volver en vacaciones o funerales. Las líneas son cada vez más claras entre los difusos liderazgos y al personal se le está quedando peor cara que a los pollos de Simago. Esto se mueve menos que los caballos de Cubero y pollagorda el hornero ya no se la encuentra. Otra vez van a sacar los muestrarios mitineros cada domingo para decir na más que chominás. Lo que hace falta es hacer sábado en la mayoría de las comarcas en lugar de ir dando la matraca como una chaqueta larga de mangas. Por lo menos que no nos falte el humor. Escuché el otro día decir a unos parroquianos que echaban la ligailla: es que los de Jaén somos muuuu de Jaén Jaén. Como el paisano que acudió a la mansión del Profesor Xavier; el calvorota de la Patrulla X; para presentar la solicitud para trabajar de superhéroe:
—¿Superpoder?
—Mire usted yo es que soy muuu de Jaén, Jaén.
—Pues serás ¡La Vística!. Pasa al fondo y que te den el uniforme.
Así somos por aquí, algo pejigueras y socarrones, pero hemos sido capaces de darle al mundo una referencia para medir los tontos que hay en el planeta: los botellines del Alcázar. Se embotellaron millones de biscúteres en la fábrica de cerveza, pero el número de tontos siempre crecía a mayor velocidad. Pero El Alcázar entre el apollargamiento generalizado. Como esto no se arregle tenemos menos futuro que un vampiro en Jamilena. Hasta el día 26 de junio volverá, un día otro también, la burra al trigo y a pedir el voto. Con lo que echamos de menos a la enamorada borrica de las gaseosas. Aquí estamos una semana más atascados hasta las ingles en el mismo roalico sin que nadie mueva ficha salvo las que se dan de baja en el padrón. Somos cada vez menos y no necesariamente mejores por ser más viejos. ¡Ea! que estamos más agustico que ná viendo como la polla los zagales tienen que echarse la mochila al hombro dejándonos a los parientes hechos mistos en los andenes en los que crecen los adioses y la frustración. Menos mal que llueve. ¡Agüica pa mis olivas! mientras que estos hartizos se siguen peleando y echándose las culpas de ser los responsables de que haya menos subvenciones. La paguilla. Eso también es muuu de Jaén Jaén. Es esta, la de ahora, una realidad gris, de primavera a la contra. De airazo quiebrasombrillas y levantafaldas. Estamos en un tiempo tan inútil como unas bragas de esparto. En unas horas plenas de política de apechusques. De escaparates a lo Furnieles. De hacer chapuzas para sobrevivir a tanto chapucero

martes, 3 de mayo de 2016

PARAJÓDIDO




Tres más dos nunca sumarán cuatro. Si se sigue repitiendo esta operación de manera insistente el resultado seguirá sin ser cuatro por mucho que lo digan en mítines dominicales, tertulias televisivas y titulares de prensa y radio. Pero la realidad se la suda a estos tipos que se siguen topando como carneros en celo e inisisten: tres más dos son cuatro.  A la vista está que su incompetencia nos llevará a darnos otro chapuzón en las aguas de las urnas allá por el 26 de junio. El problema es que tendremos que elegir entre los mismos que juran por su conciencia y honor que si coges tres gatos y dos perros y los metes en una bolsa tendrás sólo cuatro animales. Ni los maullidos, ladridos, gañidos y arañazos les harán cambiar de opinión: 3+2=4. Estamos en la paradoja de Fermi. Cuántas más posibilidades de que exista vida inteligente fuera de nuestro planeta tierra existen más posibilidades de que nunca encontraremos pruebas de su existencia.  Ahí estamos con los mismos que han fracasado diciendo que los mismos que lo hicieron haciendo lo mismo obtendrán un resultado distinto. En este Jaén tenemos experiencia sobre este fenómeno. Desde hace años estamos afectados por la paradoja de Fermi: cuánto más se habla de hacer un proyecto más se tarda en hacerlo realidad. Me da pereza darles ejemplos y y vergüenza recordar las heridas que las mentiras nos han dejado. Basta señalar que en estos tiempos de fibra óptica, para regular el goteo para regar los olivos, de drones para mensurar las fincas y acotar lindes, en toda la provincia no exista un palacio de los deportes que pueda albergar competiciones de alto nivel. Las cosas van tan de puta madre que la provincia es una Invernalia demográfica que sigue perdiendo vecinos que, hartos de vivir felices se marchan a otro lares en busca de la infelicidad de poder ganarse la vida trabajando. Los padrones y madrones de la estadística así lo señalan. Al final los jienenses somos como la familia que habita en la paradoja de Abilene y que no es otra que la que relata lo sucedido en una calurosa tarde en la ciudad de Coleman. Allí una familia compuesta por suegros y un matrimonio está jugando al dominó cómodamente a la sombra de un pórtico. Cuando el suegro propone hacer un viaje a Abilene, ciudad situada a 80 km., la mujer dice: «Suena como una gran idea», pese a tener reservas porque el viaje sería caluroso y largo, pensando que sus preferencias no comulgan con las del resto del grupo. Su marido dice: «A mí me parece bien. Sólo espero que tu mamá tenga ganas de ir.» La suegra después dice: «¡Por supuesto que quiero ir. Hace mucho que no voy a Abilene!». El viaje es caluroso, polvoriento y largo. Cuando llegan a una cafetería, la comida es mala y vuelven agotados después de cuatro horas. Uno de ellos, con mala intención, dice: «¿Fue un gran viaje, no?». La suegra responde que, de hecho, hubiera preferido quedarse en casa, pero decidió seguirlos sólo porque los otros tres estaban muy entusiasmados. El marido dice: «No me sorprende. Sólo fui para satisfacer al resto de ustedes». La mujer dice: «Sólo fui para que estuviesen felices. Tendría que estar loca para desear salir con el calor que hace». El suegro después refiere que lo había sugerido únicamente porque le pareció que los demás podrían estar aburridos. El grupo se queda perplejo por haber decidido hacer en común un viaje que nadie entre ellos quería hacer. Cada cual hubiera preferido estar sentado cómodamente, pero no lo admitieron entonces, cuando todavía tenían tiempo para disfrutar de la tarde.
Cambie el lector el viaje a Abilene por el 26 de junio. Parajódido. Hasta la semana que viene