
Tengo un perro al que le gusta ser perro y que se siente incómodo si le pones traje de baño o zapatillas caninas. A los perros no les gusta que les toquen el amor propio perruno tratándolos como si fueran humanos y lo que es peor intentado que se comporten como tales cuando todo el mundos sabe que no hay nadie tan ridículo como un hombre a cuatro patas intentando mear en la esquina de la caja de ahorros después de haberse bajado la cremallera con los dientes.
Pero es que a los ratones y los hámsteres tampoco les gusta nada que les tomen el pelo y les pongan de nombre Tico o rigodón mientras les obligan a dar vueltas sin sentido por unos toboganes de colores chillones. Y a los loros, a las iguanas, a las pitones (morenas o albinas) a los caballos, a los conejos, a los peces de río, a los de coral y a los caballos les incomoda que les coloquen escarapelas en las cejas por premios que siempre se lleva el que menos hace.
Walt Disney ha hecho mucho al mundo animal y al humano. Ya no puedo dejar de llorar tomándome unos escalopines de ciervo acordándome de Bambi y la madre que lo parió. Cada vez que me como una chuleta de cerdo creo que estoy devorando a Pumba y en los documentales de la 2 ya no veo a un depredador devorando a una gacela Thomson… veo a Simba echando de menos a su padre. Tanto es así que los osos no me parecen peligrosos y que se llaman Balú. Es más a los perros callejeros los veo como vagabundos en busca de su dama.
Me gustan que los animales se porten como animales y que los hombres también se porten… pero como hombres con ellos.
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Saludos