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Mostrando entradas de marzo, 2014

EXTIMIDAD

De puertas para adentro nos va quedando poco. Los armarios los fuimos vaciando de esqueletos que ahora blanquean sus huesos al sol del feisbuc. Lo íntimo está extinto. Lo íntimo es ya éxtimo. Los que aún guardan parcelas propias al resguardo del panóptico son rara avis. Tipos antidiluvianos. Fósiles digitales. Gente sin lain y sin güasap. Basta con pararse a observar, mientras pasea por la calle, a la multitud que camina absorta mirando el móvil. Sus pulgares han mutado, son más cuadrados, se han especializado en el manejo de las pantallas táctiles y de los teclados cuerti de los smarfones. Dos chicas pasan por mi lado y las oigo decir — sí tía fue muy fuerte. Te lo tengo que contar con pelos y señales. —¿el qué tía? — lo de la Miriam … que le hizo la cobra al David —en cuanto llegue a casa te llamo y te lo cuento Más adelante un señor serio y de corbata con doble nudo windsor se agarra la oreja y habla a un cablecillo que le cuelga de la solapa del emidiotuchi: —se lo dije el supervisor qu…

LO QUE VALE UN JUBILATA

Quien tiene un jubilado tiene un tesoro ¿Cómo cambian los tiempos Venancio, qué te parece?. Gracias a la habilidad de quienes nos gobiernan o nos gobernaron las residencias de la tercera edad se están vaciando de inquilinos. Ya sea por un rebrote del amor filial (una opción que en la mayoría de los casos es secundaria) o por el atractivo de la pensión que cobra el abuelo (la causa más probable que fundamente este fenómeno) los asilos se están quedando casi como Fonseca. Los abuelos se han convertido en el mejor plan de apoyo a los desempleados. La mejor estrategia para evitar que los parados terminen de caerse al sumidero de la exclusión social.  No es raro escuchar, si se pone la oreja con cuidado en cualquier lugar eso de: —a mi padre lo va cuidar un extraño… ¡me cago en tó!. Se viene a mi casa que es donde tiene que estar ¡coño con su familia! —pues como tiene que ser. Le va estar dejando la paga a cuatro de las batas blancas que no lo conocen de ná. Yo a mi madre la saque de la resid…

POLEN Y GRANO

No hay tregua en este Jaén nuestro. Apenas asomas la nariz para respirar un poco cuando llega la primavera y te la llena de polen. Al ahogo de estar sumergido en el pozo del desempleo dentro de poco se le unirán los estornudos de los alérgicos que harán cola en las oficinas del paro. En cuanto acabe la cosecha, si es que las borrascas lo permiten, vuelta a empezar. Alergias y desempleo. Más polen que grano en la economía jienense que a duras penas se mantiene en pie. Es como aquel gato de convento que, de poco que comía, le gritaban los frais ¡zape! y daba con los desnudos costillares en la losas del claustro. Algo debió de romperse por esto lares cuando a las ayudas y a las subvenciones las comenzaron a llamar: estímulos. Dedos administrativos estimulando el clítoris, buscando el punto G o la «petite mort» económica a ver si, con las convulsiones, esto rompe hacia algún sitio y salimos de la charca en la que nos hemos sumido por culpa de unos y de otros. Los mismo unos y los mismos o…

CABLEADO

Mi mujer acaba de darme dos ultimátum. El primero es que recupere todos los euros que nos han tangao con lo del céntimo sanitario cada vez que íbamos al surtidor y el segundo es que debo limpiar el cajón de abajo del mueble bar de tecnología obsoleta. Como lo de la pasta de la gasolina lo tengo crudo he decidido ponerme manos a la obra con el otro asunto. Y es que después de una década de uso indiscriminado de móviles, pleis portátiles, emepetres, podómetros y pulsómetros el cajón de abajo del mueble bar comienza a parecerse al agujero lleno de serpientes al que empujaron a Indiana Jones. Con toda la precaución del mundo; como un diputado en tiempo de listas electorales; tiro de la cajones y veo, bullendo y retorciéndose a veinte cargadores de teléfono móvil cuya única diferencia es el grosor del conector que se mete en el cuerpo del móvil. Capuletos y Montescos los Nokia y los Alcatel que se siguen llevando a matar en una suerte de esgrima inútil con los pinganillos: —O me enchufo yo o…