
Aprieta el calor y se aprietan las tuercas, el uno a la otra y la otra al uno, Ayuntamiento de Jaén y Junta de Andalucía para pillarse mutuamente el cuello en una de la catenarias del tranvía; que por el momento sólo sirven para que aniden las grajillas de la catedral que han sido desalojadas por las obras de los tejados.
En todo esto del tranvía hay casi 100 millones de euros que hemos pagados los andaluces con nuestros impuestos. Ni los ha puesto la Junta ni el Ayuntamiento. Ese dispendio tranviario se ha echo a costa de nuestra contribución así que los ciudadanos no debemos permitir que por inacción, por omisión o por intentar sacar provecho electoral se dejen oxidar las vías y se vaya por el retrete de la peor práctica política tan millonaria inversión.
A tranvía hecho, pues pecho. En esto la responsabilidad es de todos menos de los que pagan que no son otros que los ciudadanos
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