
Las cocinas cada vez se parecen menos a las cocinas. No hace mucho tiempo uno sabia si entraba a la cocina de una casa porque veía sartenes, el horno, el frigorífico y la alacena con los cazos, vasos y platos y el único enchufe estaba ocupado por la radio que siempre emitía el sonido de Filadelfia a la hora de la leche con el Cola Cao
Ahora las cocinas no parecen cocinas y se han convertido en un trasunto del puente de mando de
La puerta del horno aparece pulsando un resorte en la pared y los platos, por mor de la modernidad, ya son de todo menos redondos y los vasos de cualquier cosa menos de duralex.
Hay una campana extractora, desescamadores para el pescado, unos alicates para abrir el marisco que es casi igual que el cascanueces de toda la vida. Un termómetro para el vino, aunque no se vea ni una botella, un salvamanteles para un lugar en el que siempre se come fuera.
Lo dicho las cocinas ya no son lo que eran. Hasta la sarten le dice al cazo: “don´t get closer to me dirty pig”
Comentarios