
Del torno fresador al cloud computing . Así se liquidaban los casi 60 años de fabricación de automóviles en la provincia de Jaén en una puesta en escena tan prolija que sirvió para enredarse entre discursos a la sombra del eslogan oficial: Linares Futuro.
La dueña de Santana Motor,
Las chaquetillas azules de los santaneros y la fortaleza de sus mujeres pusieron sobre el mapa uno de los conflictos laborales que pusieron a prueba a los políticos y a las administraciones que veían como la lucha obrera, esa que está en el sustrato de muchos estatutos, ponía en fila de a uno a todos los que creían que era una broma lo de aquel cartel que puso el dueño del restaurante chino al lado del Hotel Aníbal: “No soy Japonés, soy chino”. Uno a tras otro todos los que eran algo en la política o querían serlo se acercaban a Linares y a su comarca para fotografiarse con los de la lucha sindical.
Los medios de comunicación se tuvieron que emplear fondo y pudimos vivir en primera persona cargas policiales que casi le cuesta el cargo a un ministro y que le sacó un ojo a un trabajador. Mese de lecheras y antidisturbios en un abril intenso de cortes de carreteras y de pocas bromas en las declaraciones. La presión dio resultado y
Ayer le daban matarile a Santana Motor de Linares y lo hicieron con una nota oficial en la que, en sus cinco páginas, no aparecía la mítica marca que fabricaba los Land Rover y luego los Vitara. Ayer le daban el finiquito con 10 discursos flanqueados por 4 lideres sindicales que ejercían de aleros mientras aplaudían la prejubilación de casi 800 santaneros y el reciclaje de los que no puedan colocarse en las empresas que dicen van a venir a lomos del mantra del “desarrollo sostenible” y del paso de los años que ha ido doblando el espíritu del 94 con la certidumbre de la prejubilación y del esto es lo que hay. No pudimos hacer preguntas. Tampoco hacía falta.
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el catite