miércoles, 5 de mayo de 2010

RENOMBREANDO


Antes para cambiarse de nombre uno tenía que esperar a que le llegara la edad de la confirmación y hacer los cursillos previos para que el Obispo cambiara por PE lo que antes era PA en una de esas ceremonias religiosas que marca los hitos vitales de cada persona.

Ahora, para cambiarse de nombre, basta con que se apruebe en un salón de sesiones en el ayuntamiento de turno la decisión de confirmar el cambio. Por ejemplo en la capital recientemente donde estaban las batallas ahora está la concordia y donde antes estaba Coca de la Piñera anda ahora la libertad. Baile de nombres y de calles y de plazas que despistan a los carteros y a los remitentes que ahora tendrán que asumir el cambio.

Por eso como el pueblo es sabio y a salvaguarda de las decisiones de estos de la cosa pública llama a los sitios y lugares que frecuenta como le sale del paisanaje y del paisaje por eso la cruz del castillo es la cruz del castillo y la calle Federico Mendizábal sigue llamándose mesones… y el Carrefour seguirá siendo el PRYCA

2 comentarios:

Armenteros dijo...

Ya conoces, caro Agudo, mi discrepancia con restar importancia al cambio de nombres que aluden a quienes tienen dudosos méritos para que los carteros los lean cada día. No hay que hacer un mundo del supuesto quebradero de cabeza que supone nominar de forma distinta una vía. Se han cambiado bastantes nombres desde que se instauró la democracia, y al final, hasta nos hemos acostumbrado. En mi querida villa no ha habido problema en decir Plaza del Pueblo a lo que era Plaza del Caudillo, o Paseo de la Estación a lo que era Paseo de los Mártires. Si podemos mejorar una nominación ¿por qué no hacerlo? ¿Por los carteros?. Fernando Coca de la Piñera tiene el dudoso mérito de ser jefe provincial del Movimiento y Gobernador Civil de Jaén durante la dictadura franquista. Me gusta más Plaza de la Libertad, un nombre que, en aquella época, el propio Coca de la Piñera hubiese prohibido.

Antonio Agudo dijo...

A mi lo de los nombres me da igual. Lo que me molesta es que la política pase por encima de la gente.
En mi pueblo le pusieron General Castaños a un colegio que siempre se llamó "las escuelas del campo de futbol" con Franco, Suárez González.