
Andan los dos grandes partidos políticos peleando a brazo quebrado por distinguirse de su oponente y magnificar el detalle para tapar la realidad que los homologa como maquinarias de conseguir el poder y mantenerlo, ora según los consejos de Maquiavelo, ora según las directrices de Diógenes a Alejandro e incluso ora orando a Dios rogando y al votante dándo en el bajo vientre y excitando el bajo instinto.
Así andan los dos grandes partidos señalando eso de estas conmigo o contra mi y al mismo tiempo se les llena la boca de respeto y tolerancia al diferente y profesan la profesión del multicultureta, eso sí, leyendo sólo libros que haya escrito la casta con pedigrí de la secta y no dando tregua a los artistas de enfrente que pintan, ruedan, esculpen siempre desde el fanatismo y el resentimiento.
Luego se envuelven en las banderas de todos haciéndolas únicamente suyas y apostando la barba por la limpieza de sangre en sus filas mientras las cárceles se llenan de tipos que se aprovechan del cargo y se cargan las alforjas de beneficios ilegales.
Todos somos perros pero estos tipos nos quieren colgar la etiqueta de galgos o de podencos mientras se les escapan todas las liebres.
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