
Ahora que la fiesta urbanística se ha terminado y que el pastizal; lo digo por la pasta; en el que triscaban los munícipes se ha secado con el acre viento de la crisis, estos de la cosa pública han vuelto sus miradas hacia los ciudadanos y sus carteras y las cañas se vuelven lanzas.
Si hasta hace poco sacaban pecho diciendo que su pueblo era donde más barata era el agua y la recogida de basura, voceaban sus políticas de congelación de tasas e impuestos y anunciaban a bombo y platillo que el pleno empleo era algo posible.
Ahora repliegan las lenguas y se las meten allí donde no estorben y han comenzado a subir la basura, el agua, las fotocopias compulsadas, el sello del coche, y a cobras la degustación de paella en la romería de la patrona.
Se les ha visto el plumero. En cuanto hay que dar pedales para subir la cuesta siempre miran a los gregarios para que les empujen. Así que vayan haciéndose a la idea esta crisis también la vamos a pagar nosotros
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