
Estos de la cosa pública siguen presos en su propio mundo. Creen que si no nombran al mal éste dejará de existir y otra vez la realidad les ha dado en las narices y les ha dicho: esto es lo que hay lo digáis o no lo digáis.
Tanto repetir que no hacia falta mano de obra para la recolección de la aceituna y que, por lo tanto, no vinieran los extranjeros que se lo terminaron creyendo un año más.
El problema es que sólo se lo han creído ellos porque, a varias semanas de que empiece la campaña, el albergue de Jaén ya está lleno de inmigrantes.
Lo mismo les pasó con la crisis a la que, pensaron que no nombrandola desaparecería y a la vista está lo que está cayendo.
Lo real es real lo creas o no lo creas, seas Agamenón o su porquero.
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