Ir al contenido principal

MISTERIO DEL MINISTERIO


A estas alturas de la película ya casi nadie se cree que un ministro por ser de Jaén sea capaz de doblar los raíles de la vía para acercar al tren a la estación, o que Ben-Hur por haber nacido en Judea destinaría parte de lo ganado en el circo romano a financiar el paseo marítimo del Tiberiades.
A ver si nos enteramos de que un ministro es elegido digitalmente por un presidente de un gobierno que se presume es de todos los españoles, hasta de aquellos que no le votan y que por lo tanto no por ser de Villatripas de Arriba o de las de Abajo estas aldeas se verán beneficiadas por la lluvia del maná presupuestario…y que si eso pasara el ministro en cuestión estaría bajo sospecha y acusado de estar más vendido que Guruceta cuando el falso penalti de Rifé.
Aquí la peña del poder se debe a la gente; como algunos llaman ahora al pueblo; y que haya un ministro de Jaén en Madrid es algo que me da igual. A los hechos me remito: ha habido hasta cuatro consejeros de Jaén en Sevilla y la provincia sigue en el mismo rincón del Google Maps. No nos engañemos hay alcaldes forasteros que se salen por su fenomenal gestión y vecinos con vara de mando que la cagan nada más sentarse en el sillón. Esto de la cuota territorial de ministrables sólo les importa a los partidos políticos, esas organizaciones que eligen por nosotros a quien nos va a representar. Los ponen en fila. Los bloquean. Los cierran. Este será ministro. Es lo que hay y punto final.
publicado en el semanario Jaén21 el 18 de abril

Comentarios

Fernando R. Ortega "Vagamundos" ha dicho que…
Antonio un placer descubrirte en la Red. Te he enlazado en mi blog.
Un Abrazo

Fernando R. Ortega
"vagamundos"
www.fernandortega.com

Entradas populares de este blog

LA PROVINCIA MENGUANTE

A la provincia le está pasando como a Scott Carey el protagonista de la novela de Richard Matheson. Jaén se está encogiendo, menguando y empequeñeciendo mientras se engaña a sí misma diciendo que es la realidad lo que crece a su alrededor. La neblina misteriosa que se depositó en sus predios en los años en los que todo era oropel, brillo y dispendió acabó por afectarla de tan maravillosa manera que hasta los años le van quedando largos. Le sobran sus días y muchas de sus noches. Me lo dijo un poeta, que sin saber que lo es, acertó a pasar por este poyete: amigo aquí se acabó el año en el mes de julio, lo demás ha sido lana dada de sí en este chaleco al que se le va yendo la gente como se le fueron, hace tanto, las mangas. Y de la misma manera acabó yéndose por el desagüe del calendario, con un inaudible gorgoteo, este 2016 en el que se repitió el agujero de liderazgos y la orfandad de proyectos ilusionantes. Los titulares y los presupuestos generales de las administraciones…

METER LA PATA HASTA EL CORVEJÓN

Lo de meter la pata hasta el corvejón es algo innato en el ser humano desde la mas remota antigüedad. De hecho si los animales tuvieran esa capacidad, que no la tiene todavía, dirían hemos metido la pierna.Quizás la primera gran metedura de pata de la historia fue la del “hombre antecesor” mientras caminaba por la sierra de Atapuerca, con tan mala fortuna que a meter la pata en la sima de los huesoso y o volvió a salir de allí hasta un millón de años después.Metió la pata también, Viriato, al elegir a sus colegas de farra guerrillera o al pagarles un sueldo tan esmirriado que en cuanto vieron brillar el oro romano tomaron las de VilladiegoY es que todos metemos la pata pero lo peor es que quede escrita en la historia por los siglos de los siglos y lo que era algo articular pasa al dominio público para que se publiquen libros y se hagan chascarrillos.Otro gallo le hubiera cantado a Dupont, mucho menos el de la cárcel de aquel castillo, si no hubiera metido la pata en Bailén, donde Cast…

LEJANÍAS

El 10 de agosto de 1881 llegaba a la ciudad de Jaén el primer tren. Han pasado 135 años y las cosas parece, que ferroviariamente, no han ido a mejor. El viejo caballo de hierro no encuentra pastos en los que sobrevivir entre los bosques olivareros. Se muere y oxida entre la espesura montuna de tantas promesas olvidadas. En la jota de Jaén ya no cabe la ce de cercanías. Apenas la eme de la memoria da para engrasar los últimos raíles, que mohosos y rojos de orín, se hunden en la ciénaga de las mentiras que empantanan el paisaje. El que fuera vecino de estas páginas, el inolvidable Vicente Oya, ya describía allá por 2007 en este diario la difícil relación del tren con Jaén. Una rima que chirría desde hace décadas. «La llegada del tren a Jaén sirvió para consagrar la voluntad de la ciudad por ganar la llanura hacia el norte. Pero el tren no supuso para Jaén un hecho trascendente para su progreso. Otra cosa hubiera sido, por supuesto, que los grandes trenes pasaran por Jaén y no por Espelu…