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CIUDADANO POR LA EDUCACIÓN.


Qué está pasando en este país y con sus paisanos para que sea necesaria una asignatura que enseñe el respeto y la tolerancia. Qué está pasando con la educación que más parece el rostro de una vieja actriz deformado por el botox y la silicona a fuerza de reformarla de manera continuada. Qué está pasando para que desde el Estado se quiera imponer una asignatura que quiere prescindir de las profundas raíces cristianas en las que se sustenta la civilización occidental.
Qué está pasando para que los padres acudan a los jueces para que les respeten su derecho natural a elegir el tipo de enseñanza para sus hijos. Qué está pasando para que Altos Tribunales les den la razón. Y por qué se acusa de intolerantes a los que se sienten discriminados
Gil Grissom decía la otra noche, tras resolver una serie de crímenes cometidos por una pandilla juvenil como mera diversión, que la brújula moral de la sociedad ha perdido el norte. El rumbo de la educación para ser “ciudadano” marca hacia el hedonismo y la obtención del beneficio inmediato. Mientras el poder aplaude a una generación “cyborg” conectada al IPOD y a la PSP que vivaquea en unas aulas con el 35% de fracaso escolar.
Así las cosas no me extraña que aquel laico radical que portaba a hombros la imagen del patrón de su pueblo justificara su acción con un rotundo, en procesión a la iglesia o a la lumbre. Según convenga, pero siempre por lo civil.
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publicado en el semanario Jaén21 el 28 de marzo.

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