Ir al contenido principal

DISCURSO PARA ENDÉMICOS


Aquí estoy amigos dispuesto a usar todas las sinergias a mi alcance para vertebrar esta zona recién comarcalizada en la que la inversión per cápita durante la vigencia del último plan estratégico demuestra que nuestro gobierno está más que comprometido con el I+D+I, es decir con la innovación, con el desarrollo y con la investigación, de este territorio que siempre ha contado con el interés personal y presupuestario de nuestro gobierno. Para ello basta echar un vistazo a las veces que en el Boletín Oficial del Estado, el BOE, ha recogido en sus páginas los mil y un proyectos en marcha que estamos impulsando, animando, y estimulando para que el desarrollo y la dinamización sostenible esté en plena armonía con la idiosincrasia de los vecinos, con su acervo y rancia, recia y profunda raigambre a la tierra que les vio nacer y que atesora uno de los últimos rincones vírgenes del ámbito nacional. Una zona que todavía no ha sido mancillada por la soberbia de las autovías de nueva generación y la prepotencia de rápidos ferrocarriles que les roba, con esa celeridad, a los pasajeros la posibilidad de detenerse en los paisajes de estos riscos, de estas gargantas, de estos inmensos bosques donde aún aúlla el lobo y dan sombras las alas de buitres y águilas a miles de mamíferos únicos, exclusivos de estos pueblos que ofrecen un oasis de tranquilidad y calma a todos aquellos que viven inmersos en el estrés del teléfono fijo y móvil, que viven pegados a Internet o no son capaces de despegarse de la televisión vía satélite.
Amigos, aquí estoy hoy para reiterar nuestro más hondo compromiso y esfuerzo para desarrollar todas las potencialidades; endógenas y exógenas; de estas landas que son un santo y seña, que forman parte de la bandera, del atractivo que ejercen sobre los extranjeros que se quedan absortos mirando abisales barrancos, se hielan con las límpidas aguas repletas de truchas irisadas y disfrutan de unos de los últimos reductos que será capaz de fijar sus habitantes gracias a la pujante industria de la fabricación de colonias con hierbas aromáticas y el destilaje de espiritosos anises que gotean directamente desde el corazón de la montaña.
Aquí estamos hoy amigos para advertiros de los cantos de sirena que a veces traen los vientos de un desarrollo esquinado que quiere acabar con vuestra paz idílica. Que enseñan cebos con falsos profetas tecnológicos intentando llevar a la ruina lo que tanto le costo a la naturalaza mantener. Es necesario tomar decisiones, ser valientes y es necesario que ahora nos arroguemos la responsabilidad de mantener esta riqueza para los que están por venir, aunque eso nos cueste algún sacrificio.
Por que, aquí tenéis la perspectiva que da otro ritmo de vida. Vida que aquí registra récords de longevidad, por no decir que desde que se desmanteló el tren nadie se tira a las vías, salvo para echarse una siesta u oír crecer la hierba, endémica, de esto parajes.

Comentarios

Javier López ha dicho que…
Con un cambio climático en ciernes y se te ocurre ironizar sobre el escaso impacto ambiental de las obras públicas en el paraiso interior. Deberías de saber que lo hacen por nuestro bien. Si no invierten en el AVE es para que mantengamos nuestro lento tren de vida. Tan natural, tan apacible, tan bovino.

Entradas populares de este blog

LA PROVINCIA MENGUANTE

A la provincia le está pasando como a Scott Carey el protagonista de la novela de Richard Matheson. Jaén se está encogiendo, menguando y empequeñeciendo mientras se engaña a sí misma diciendo que es la realidad lo que crece a su alrededor. La neblina misteriosa que se depositó en sus predios en los años en los que todo era oropel, brillo y dispendió acabó por afectarla de tan maravillosa manera que hasta los años le van quedando largos. Le sobran sus días y muchas de sus noches. Me lo dijo un poeta, que sin saber que lo es, acertó a pasar por este poyete: amigo aquí se acabó el año en el mes de julio, lo demás ha sido lana dada de sí en este chaleco al que se le va yendo la gente como se le fueron, hace tanto, las mangas. Y de la misma manera acabó yéndose por el desagüe del calendario, con un inaudible gorgoteo, este 2016 en el que se repitió el agujero de liderazgos y la orfandad de proyectos ilusionantes. Los titulares y los presupuestos generales de las administraciones…

METER LA PATA HASTA EL CORVEJÓN

Lo de meter la pata hasta el corvejón es algo innato en el ser humano desde la mas remota antigüedad. De hecho si los animales tuvieran esa capacidad, que no la tiene todavía, dirían hemos metido la pierna.Quizás la primera gran metedura de pata de la historia fue la del “hombre antecesor” mientras caminaba por la sierra de Atapuerca, con tan mala fortuna que a meter la pata en la sima de los huesoso y o volvió a salir de allí hasta un millón de años después.Metió la pata también, Viriato, al elegir a sus colegas de farra guerrillera o al pagarles un sueldo tan esmirriado que en cuanto vieron brillar el oro romano tomaron las de VilladiegoY es que todos metemos la pata pero lo peor es que quede escrita en la historia por los siglos de los siglos y lo que era algo articular pasa al dominio público para que se publiquen libros y se hagan chascarrillos.Otro gallo le hubiera cantado a Dupont, mucho menos el de la cárcel de aquel castillo, si no hubiera metido la pata en Bailén, donde Cast…

LEJANÍAS

El 10 de agosto de 1881 llegaba a la ciudad de Jaén el primer tren. Han pasado 135 años y las cosas parece, que ferroviariamente, no han ido a mejor. El viejo caballo de hierro no encuentra pastos en los que sobrevivir entre los bosques olivareros. Se muere y oxida entre la espesura montuna de tantas promesas olvidadas. En la jota de Jaén ya no cabe la ce de cercanías. Apenas la eme de la memoria da para engrasar los últimos raíles, que mohosos y rojos de orín, se hunden en la ciénaga de las mentiras que empantanan el paisaje. El que fuera vecino de estas páginas, el inolvidable Vicente Oya, ya describía allá por 2007 en este diario la difícil relación del tren con Jaén. Una rima que chirría desde hace décadas. «La llegada del tren a Jaén sirvió para consagrar la voluntad de la ciudad por ganar la llanura hacia el norte. Pero el tren no supuso para Jaén un hecho trascendente para su progreso. Otra cosa hubiera sido, por supuesto, que los grandes trenes pasaran por Jaén y no por Espelu…