Chapuzas
de cocodrilo. Para una vez que un proyecto gustaba a casi todos van y lo joden.
Se la han vuelto a jugar a esta ciudad tan dada a discutir sobre la altura de
las grebas de los aqueos o sobre el grado de concavidad de sus barcos. Los siervos
de la gleba aplauden el debate de sus señores mientras que las defensas caen.
Al polo jaenero lo van a desmarcar. Van a dejarlo en niki de marca blanca.
Jersey de mercadillo. Ropa de hacendado. El lagarto hay que quitarlo. El
Lacoste no pudo ser porque siguen empeñándose en que el poder es tener razón cuando
es la razón lo que te lo da. Contrataron a dos de los mejores del mundo y se
marcaron una obra de pintura, varillas, hierros y piedras que se convirtió en
una referencia del arte urbano. Ríos y Belin, tan cotizados por otros pagos,
asisten estupefactos a la orden judicial que le da matarile a su criatura.
Saurio que anidó, a pesar de las advertencias, pleitos, y quejas, en un lugar
que no era el suyo. Pero a lo hecho pecho y el que venga atrás que lo arregle,
que es lo que dicen que se lee en el umbral de la puerta de acceso a los
despachos de los que rigen la cosa pública. A buenas horas llegan a cortar las
patas verdes del cocodrilo del área norte. Volvemos a ser noticia por
extravagancias y vagancias extremas. Los autores ya han dado algunas soluciones
para el traslado y recolocación de la bestia en otro lugar no salpicado por
querellas y demandas. Se trata de una obra de arte que no tiene que ser puerta,
pared o muro para frenar el entendimiento. El que metió la zarpa en la ciénaga
ajena que asuma su responsabilidad y que no perdamos algo que ya es patrimonio
de todos porque del patrimonio de todos salió el dinero para pagar a los
artistas y del patrimonio de todos saldrá el dinero que tendrá que indemnizar
al propietario perjudicado. En Jaén aún se sigue buscando a quien tiró a la
basura la escultura del amigo David Padilla, a quien taló el árbol metálico de
la calle Castilla o a quien le cortó los huevos al guerrero ibero.
Desde hace unos meses que andan los actores políticos de aquí para allá y de allá para aquí dándole vueltas a los millones de la Inversión Territorial Integrada, la celebérrima ITI, y en qué se los van a gastar. Una día sí y otro también los papeles y los micrófono recogen las declaraciones de los artistas protagónicos, secundarios y hasta de los extras que están para hacer bulto y ruido en la escena, sobre el destino de los más de 400 millones que van a llegar a esta provincia tan ajena a las alegrías presupuestarias y tan huérfana de cariño administrativo. Qué si una carretera, que si un polideportivo, que si una rotonda, que si una plazoleta, que si un teatrico, que si una piscineja, que si tal que si para cual y para lo de más allá. Así llevan semanas amasando la ITI y sus dineros de comarca en comarca y de casa consistorial a casa consistorial prometiendo que la lluvia, de millones, está al caer y que habrá que ir comprándose cubos, barreños, damajuanas, orzas, tazones...

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