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EN EL MERCADO



Me va a poner usted la mitad y cuarto de una mesa redonda que ando sobrado de calderilla y hay que aligerar el monedero ahora que está a punto de venir la devolución de la Renta. Me añade cuarto y mitad de seminario de lo que sea, que en casa tenemos buena boca, y me lo riega todo con un par de botellas de foro, tinto y espeso, que con la copa en la mano nos gusta discutir sesudamente mientras celebramos unas jornadas gastronómicas en casa sobre las VPO y su distante relación con la deconstrucción sostenible.
Me va a despachar, pero con un buen chorreón en el platillo de  la balanza, un par de trozos de congreso profesional que me analicen el filtro de la lavadora que se me atranca con ponencias del tamaño de una horquilla para los pelos que nos vamos dejando en la gatera cada fin de mes. Me los pone usted de esos doraditos, con aspecto de jornada de trabajo… si de ese dorado… no me los coloque de marrón reflexión que luego me repiten y son para la cena. Además, en casa estamos a dieta. No nos metemos entre pecho y espalda nada que no se abone por el kilometraje y el menú aparte. Nosotros eso de ir de tiques como que no, que te hacen bola en el bajo vientre y luego a ver como los sacas pasados de fecha. Ni por mucho que aprietas que se los cuelas al administrador. Las cosas tienen que estar en su punto de desgrave. Con su textura…
 
…y me llevo de aperitivo para ir picando, así que no me los envuelva, un par de estudios con sus sinergias y curvas estadísticas y dos o tres encuestas sobre la intención de voto de los jugadores de pádel zurdos. ¿Qué si no quiero una de opinión de los olivareros sobre Bruselas? mejor no, si con cambiarle el encabezado a la del pádel nos vale para avanzar el resultado de las Europeas. Gamba blanca de Huelva a precio de arrocera, total si luego siempre ganan los mismos.
 
Me dice que le debo y me lo guarda en la nevera que ahora tengo que pasar a recoger una asamblea que se me rompió el sábado y la dejé en el taller a ver si tiene compostura. Gracias y dele recuerdos a su hija, la que trabaja en el restaurante de discursos… si es que tiene una mano para darle el punto a los mítines… . como se nota que usted se ha preocupado de que hiciera cursillo de formación. Eso al final se nota… en fin hasta ahora… que me quedo sin número en lo de las listas para las municipales y cuesta la candidatura un ojo de la cara, que ni la canela en rama.

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