
Regatea ya el calendario por las lomas de septiembre acunando a los aspirantes a candidatos con canciones de ondinas y tritones que les prometen de todo para hacerlos caer en el remolino de la eterna campaña electoral que se vive en este país.
Los aspirantes a electos y los que han recibido las bendiciones de su partido, que por muy laicos que sean no con capaces de renunciar a ellas, ya ponen cara de foto nada más levantarse del lecho y se miran en el Romy del cuarto de baño simulando su foto en los pasquines. Tanto es así que sus hijos les han troquelado en cartulina de vivos colores el letrero “Vótame” y se lo han pegado en el cajón de los peines y las cremas antiedad.
Así que cada mañana hacen muecas mitineras y sueñan con añadir más muescas a su revolver cargado con los cargos públicos. Se hacen guiños y recortan los pelos de la nariz y las orejas como si fueran citas inaugurales en ferias, certámenes y saraos.
Es más ya no se preparan el desayuno se lo agilizan. En el bar de Manolo exige que les impulsen una tostada; de la parte de abajo, bien pasada y no se toman las cañas gestionan el aperitivo…
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