
El fútbol hoy está en boca de todos y el éxito de la selección española, entre otros asuntos, ha conseguido poner en entredicho a la casta política de este país que justo hace lo contrario que lo que hicieron anoche los jugadores españoles, es decir, ponerse a jugar, a trabajar en equipo y a dejarse de intereses particulares y personales. Sacrificar el brillo propio por el éxito común y qué poco común es este comportamiento entre los de la cosa pública que siguen sin darse cuenta de que sus cuitas y mezquinas rivalidades no interesan a casi nadie de los millones, estos si pueden hacerlo con legitimidad, ciudadanos que se envolvieron en la bandera española como símbolo del triunfo colectivo.
Pues que tomen nota los que dicen representarnos que siguen sacándose pelusa de sus enormes ombligos de espaldas a una sociedad que es capaz de gritar a los 4 vientos España, mientras que estos de la cosa pública se enredan en las referencias a las singularidades de la multiculturalidad de una selección estatal por no decir algo que les pueda identificar con lo que no sea parte de los interesas de unos partidos que han perdido por goleada ante el partido que anoche hizo España.
Comentarios
P.D. ¿Qué lugar habrán encontrado los jóvenes que ya no tiran piedras a las farolas del Vivero?