
Se nota que la primavera del 2011 está a la vuelta de la esquina. Porque la primavera de este año poco o nada importa a los de la cosa pública ya que ellos están en las posibles alergias que puedan suscitar sus siglas con los pólenes de las urnas de mayo del año que viene en unas elecciones municipales que se prometen muy reñidas y en las que los candidatos ya se están dejando los riñones, los que ya han sido elegidos por su partido, y en las que se dejan el bazo y los higadillos los que quieren ser cabeza de lista, más que listos de cabeza que la inteligencia no garantiza cuatro años pisando moqueta y sillón de símil piel.
Así que se suceden visitas y visitaciones para hacer sonar el tambor que da inicio a la danza de la lluvia. Lluvia de primeras piedras para regar el huerto electoral de los que se quieren llevar al huerto la papeleta de los sufridos ciudadanos que se mojarán con las mismas piedras de siempre.
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