
Mientras los alcaldes de Yebra y Ascó andan a la gresca con sus vecinos y con sus propios partidos por quítame allá o ponme aquí un almacén de residuos nucleares, en la provincia de Jaén supongo que no habrá pasado desapercibido la ingente cantidad de dinero que las arcas municipales pueden recibir por albergar los residuos atómicos.
Y digo esto porque la situación económica de los 97 pueblos de la provincia es mala o tirando a peor y si no fuera por la disciplina partidaria seguro que algún primer edil habría dicho eso de: si nadie lo quiere me lo quedo yo. Pero parece que puede más el estar a bien con los jefes que liarla parda como sus colegas manchego y catalán.
Es lo bueno que tiene lo de vivir dentro del Paraíso Interior que la tranquilidad es tal que nadie mete la pata ni para intentar mejorar.
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