
Al igual que el tamaño de la nariz, la forma de las orejas o el color de los ojos existe otra manera de reconocer a los seres humanos. Y es escuchándoles. Oyéndoles hablar. Solo poniendo un poquito la oreja sabremos delante de quien estamos cuando al abrir la boca le empiecen a salir las frases hechas.
Basta que un tipo te diga “a mi plim. Yo duermo en pikolín” para que digas ¡date! este tío es de los que ven mucha televisión y que además ya tiene una edad como para acordarse de ese slogan.
Con darle algo de palique enseguida pica y añade: “soberano es cosa de hombres”, “qué dices. pues que te fagorices” y salpique la charla con otras perlas del estilo: “busca, compara y si encuentras algo mejor pues cómpralo!” o “con un poco de pasta basta. Giorrrrrrrrr” y recuerda que sólo IKE son camisas con tres largos de manga por talla, así que “has deporte Cayetano que es muy sano”.
Pero existen muchas más frases hechas para sobrevivir en este mundo moderno o que quizás no lo sea tanto.
Por ejemplo todavía hay quien siguen usando cuando quiere ligar eso de “y ¿tú? estudias o trabajas” y quien riza el rizo con la variante “qué… tú estudias o diseñas” y machaca la situación con el lapidario “como dijo Tierno Galván quien no este colocao que se coloque y tó el mundo al loro”.
Y es que la gente tira de asuntos comunes para relacionarse. Por ejemplo con los primates con el socorrido “caña al mono que es de goma”, cuando todo el mundo sabe que a los simios no les va la rubia si no es con una de bravas. Así que, maestro, te pones una de de champi, media de pajarillos de la huerta y otros dos tanques para regarlo todo bien. Que ancha es castilla y hasta el rabo todo es toro y ya sabes que no hay enemigo pequeño porque hasta que no pita el árbitro el partido no acaba. Ve llenando otra ronda que le vamos a seguir dando caña al mono.
Pero dejemos los bares, qué lugares tan gratos para compartir, y como la culpa la tuvo el cha-cha-chá vamos a recoger esas otras frases que nos hacen las vida más fácil y llevadera. Dichos que nos hacen menos complicada la relación con los demás.
Si tu jefe te pide un favor le espetas con voz grave: “no problemo” y “sayonara baby” para saludar a tu compañero al que acaba de caerle una bronca. No podemos olvidar el “no contaban con mi astucia” para subrayar la valía personal al solventar una situación complicada o el inocente, pero efectivo “se me chispoteó” para pedir excusas por un olvido leve.
Claro que si el olvido es grave se echa mano del “vale pero no te enojes” o el muy sofisticado “enfádate, pero hazlo después de la publicidad”. Y así son las cosas y así se las hemos contado y no dejen que les “toque la campana y se acabó” porque “yo sigo” como Felipito Tacatún y no quiero que me “rayen la cabeza” así que “Tejota al tejado” que estoy como
Esto de las frases hechas sirve también para huir “pues como no hay casera me voy” o para hacer declaración de intenciones soy “la chispa de la vida” o para insinuarse “soy como los de balay. Te puedo hacer la vida más fácil”. Soy un tío de “fruta madre” y “hago lo que quiero con mi frigodedo”.
Comentarios
Eres más tonto que "roar parriba"
Si nace ante , nace cucaracha
Que viene el hombre del saco
Y un largo etcetera.
Y si recurrimos al refranero, para que decir
Amigo Antonio, como diriamos en nuestro pueblo " nos vemos en el Contreras", tu ya me entiendes
Por cierto te envío otra frase hecha "este es el pueblo de los apañaos"
Encantada de estrenarme en tu huequito del ciberspacio