
Amigos cuídense muy y mucho si con la llegada del buen tiempo se animan a cambiar por fin la taza del water que amarillea por el mucho uso y por los muchos años. O quizás quieran terminar con el concierto de las baldosas sueltas cada vez que a uno le da ganas de levantarse a beber agua de madrugada tras haber visitado al inodoro, que hace tiempo que perdió el “in” y se ganó el plus de “odoro”.
Y les digo que se guarden de hacer una “obra” en casa porque albañiles hay muchos y más están en la lista del paro. Es muy fácil contratar a una cuadrilla para hacer un hotel en primera línea de playa, sobran peones y ofíciales para levantar un complejo de chalés en la sierra… pero no hay cojones a encontrar a un chapuzas que te arregle lo del váter y lo de los azulejos.
Y eso que siempre hay un cuñado que conoce a un tipo formal que es un primor de la llana y la talocha. “Que en un par de domingos te arregla lo del piso y es más limpio que los chorros del oro y más barato que mirar escaparates”.
Y le haces caso a tu cuñado, que para eso es el hermano de tu churri y ya sabes como las gasta si no le haces caso a la familia: que te pone los zapatos de hormigón y te hunde en el sofá por secula seculurum y la cuaresma llega antes de tiempo.
Así que te armas de valor y paciencia y tras llamar al Manolo, que así se llama el chapas, te dice que irá un día de estos y que vayas comprando los materiales: unos “yanomeacuerdo” y tantos metros de azulejo de repelo, que las baldosas buenas son iguales pero cuestan un riñón, 20 sacos de pegolán, 3 de cemento y un camioncillo de arena… que todo lo dejen en el descansillo de la escalera que en un par de días lo apaña y que por el precio no te preocupes, que mas se perdió en la guerra.
Así que cuando en la arena está creciendo un falso plátano que sirve para dar sombra al portero del bloque mientras saca los cubanitos al contenedor se me presenta el Manolo dándome un abrazo y diciendo: “es que e estao mu liao pero lo del bater te lo arreglo en un plis plas y añade que son 3.000 del ala más otros 3.000 por desgaste de herramienta” y eso que lo único que ha traído es un lápiz en la oreja y se me deja caer en la nevera para ver si tengo un biscúter que eso de levantar azulejos con el estomago vacío no es bueno “pa” nadie y mucho menos para el, y que si de paso le corto un par de chustas de jamón…
Así que ya han pasado varios meses, el falso plátano lo han tenido que podar tres veces, el in sigue más “in” que nunca y el odoro es ya es el perfume corporativo de la familia, las baldosas siguen sueltas, pero yo me hecho muy amigo, íntimo del Manolo que sigue apoyado en la nevera y me acaba de invitar a la comunión de su Borja… por cierto que a ver si le adelanto algo de los 3.000 euros que ha elegido cubiertos con langostinos para los mayores que con la edad que tenemos no es plan poner escalopes con patatas fritas..
Y les digo que se guarden de hacer una “obra” en casa porque albañiles hay muchos y más están en la lista del paro. Es muy fácil contratar a una cuadrilla para hacer un hotel en primera línea de playa, sobran peones y ofíciales para levantar un complejo de chalés en la sierra… pero no hay cojones a encontrar a un chapuzas que te arregle lo del váter y lo de los azulejos.
Y eso que siempre hay un cuñado que conoce a un tipo formal que es un primor de la llana y la talocha. “Que en un par de domingos te arregla lo del piso y es más limpio que los chorros del oro y más barato que mirar escaparates”.
Y le haces caso a tu cuñado, que para eso es el hermano de tu churri y ya sabes como las gasta si no le haces caso a la familia: que te pone los zapatos de hormigón y te hunde en el sofá por secula seculurum y la cuaresma llega antes de tiempo.
Así que te armas de valor y paciencia y tras llamar al Manolo, que así se llama el chapas, te dice que irá un día de estos y que vayas comprando los materiales: unos “yanomeacuerdo” y tantos metros de azulejo de repelo, que las baldosas buenas son iguales pero cuestan un riñón, 20 sacos de pegolán, 3 de cemento y un camioncillo de arena… que todo lo dejen en el descansillo de la escalera que en un par de días lo apaña y que por el precio no te preocupes, que mas se perdió en la guerra.
Así que cuando en la arena está creciendo un falso plátano que sirve para dar sombra al portero del bloque mientras saca los cubanitos al contenedor se me presenta el Manolo dándome un abrazo y diciendo: “es que e estao mu liao pero lo del bater te lo arreglo en un plis plas y añade que son 3.000 del ala más otros 3.000 por desgaste de herramienta” y eso que lo único que ha traído es un lápiz en la oreja y se me deja caer en la nevera para ver si tengo un biscúter que eso de levantar azulejos con el estomago vacío no es bueno “pa” nadie y mucho menos para el, y que si de paso le corto un par de chustas de jamón…
Así que ya han pasado varios meses, el falso plátano lo han tenido que podar tres veces, el in sigue más “in” que nunca y el odoro es ya es el perfume corporativo de la familia, las baldosas siguen sueltas, pero yo me hecho muy amigo, íntimo del Manolo que sigue apoyado en la nevera y me acaba de invitar a la comunión de su Borja… por cierto que a ver si le adelanto algo de los 3.000 euros que ha elegido cubiertos con langostinos para los mayores que con la edad que tenemos no es plan poner escalopes con patatas fritas..
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