
Por cierto la ilustración es de una curiosa página que hará las delicias de los que crecieron entre los 60 y 70. La dirección es www.rafaelcastillejo.com
Uno de los momentos clásicos del escolar de la enseñanza general básica era cuando el comercial de Vida y Color se plantaba en la clase y nos ponía los dientes largos con los cromos en los que se podían ver los planetas del sistema solar en todo su esplendor.
Eran nueve, como nueve eran los reyes que recibieron los anillos en la Tierra Media. Y los aprendíamos de carrerilla: Mercurio, Venus, la Tierra, Marte, Saturno, Júpiter, Neptuno, Urano y Plutón. Era algo fijo, inmutable. Una referencia inamovible en el libro de texto que se aliaba con las partes de la tierra, núcleo, manto, corteza y su atmósfera. Eran buenos tiempos. Todo estaba en su sitio y el cosmos estaba en equilibrio… hasta ahora.
El caos ha llegado a los libros de texto. Si resulta que en lugar de 9 planetas son 12 los cuerpos celestes los que orbitan alrededor del sol no nos podríamos plantear que en la lista de los reyes godos falta algún monarca olvidado. Que 9 por 5 pueden ser más o menos 45. Que el sujeto, el verbo y el predicado no sean suficientes para una frase. Que además de los adjetivos y los adverbios hay partículas ocultas en la lengua aún por descubrir. Que cinco por cinco ya no rima con Don Francisco. Que en la lista de los ríos de España el Guadiana se haya escondido para siempre o que el Ebro, por llevar la contra desemboca en el delta de Cartagena.
Si esto sigue así, habrá que tirar los libros de texto. Que digo tirar, hay que revisarlos, expurgar las inexactitudes. Ampliar los elementos de la tabla periódica y hacer sitio a nuevos metales y aleaciones.
La culpa la tienen Caronte, Ceres y Xena. Asteroides y satélites que han ascendido de rango en la guerra mediática abierta. Galones de planetas. Que han dejado inservibles los libros y las enciclopedias. Y lo que es peor miles de álbumes de Vida y Color a los que les faltan cromos y que ya jamás se podrán completar.
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