Ir al contenido principal

Entradas

LOS CONSEJOS DE HOMER

Sigo ejerciendo de espectador desde este poyete de papel. Desde aquí me gusta ver las cosas que pasan en este Jaén nuestro y, lo cierto, es que cada vez pasa menos. Por no pasar no ni el gordo lotero ni el gordo Santa Claus. Anoréxicos ambos con esta dieta hipocalórica de peibé negativo e ipecé creciente.  Así que, entre atribulado y meditabundo, acabo de acordarme de los consejos, que para triunfar en la vida, en los negocios o en la política acuñó otro gordo famoso: Homer Simpson. Consejos que, a falta de otra referencia ética o estética más adecuada y mejor relacionada con la realidad de esta provincia, entregaba a su hijo Bart como la fórmula para salir airoso de cualquier embrollo. El primero de esto consejos lo aplican a rajatabla, cada mañana, no pocos de nuestros representantes públicos cuando se enfrentan a las escalofriantes cifras de desempleo que padece Jaén o a su anoréxica economía: “ Yo no he sido” . Y mientras lo gritan se rasgan las camisas spagnol...

JAÉN SE MUEVE

Jaén se mueve. Sí, se mueve pero sólo en el sentido literal de la palabra. La tierra tiembla y retiembla en los alrededores de la Torre de Don Pero Gil y los reiterados sismos ponen de manifiesto que la provincia sólo se desplaza en el sentido real y no en el económico. Sin embargo ese desplazamiento en el resto de las direcciones; las conceptuales; y a tenor de lo que escupen las estadísticas diariamente ponen de manifiesto que seguimos parados. Frenados por encima de nuestras posibilidades y de las de 70000 personas por lo menos que van cumpliendo trienios con el cartoncillo del paro en la mano. Jaén está detenida sin que movimientos, que presumían de ser gubernamentalmente telúricos, hayan sido capaces de sacarnos de la falla en la que estamos sumidos. Falla de la escasa contratación. Falla de la realidad que se empeña en desmoronar los muros de contención hechos de titulares. Nos falla hasta San Andrés bendito que desoye las plegarias de los que sigue acumulando curric...

GIRIBAILANDO TESOROS

Los güasaps están que echan humo. Es la manera en la que ahora las gentes se calientan las manos ante el frío que nos ha vuelto a dejar helados en esta provincia de extremos: o te cueces o te congelas. No hay término medio ni Aristóteles que te crió ni termómetro que te mate. Pero como te cuento, probo lector, los telefonillos echan chispas con lo que ha ocurrido con el tesoro de Úbeda y el tesoro; este otro arqueológico; del Giribaile.   Los unos por los otros los tesoros sin barrer. Cuando no es un facineroso que arrambla con la taleguilla ubetense repleta de monedas de oro se trata de un peñasco que se desploma sobre un oratorio visigótico y te deja hecho un “cristo” uno de los yacimientos arqueológico más fetén de todo el territorio provinciano.  O sea paisanos que estamos más vendidos que la cosecha de aceite de este año.   Basta que te metan la palanca entre el marco y la hoja y salte la caja de caudales sin que las Webcams graben ni se cosquen de lo q...

TASAZO

Tenemos, sobre todo, derecho a guardar silencio. O si no cualquier cosa que digamos podrá aumentar la cuantía de la factura. Chitón, cierra la boca y relaja el esfínter que lo que viene se va a poner duro, muy duro. Menudo tasazo el judicial que todos (los que no gobiernan y aspiran a hacerlo algún día) se han puesto a criticar muy estupendos, muy profundos y sesudos: esto no puede ser, esto está muy mal así, esto se pone peor asá, se está atacando la columna vertebral del estado de derecho, ¿qué diría de esto Jean Jacques Rousseau? Pero claro cuando cogen el mazo y la vara de mando se vuelven del mismo color de la toga del Gallardón y no dudan en colocarnos las puñetas por las ídem. Que una cosa es ser un justiciero y otra ajustar la justicia para que  ajusticiarnos tenga un precio justo. Y recuerda que todo lo que digas podrá ser grabado y usado en tu contra y contra ti, que la cinta la debe pagar el doliente y que tienes derecho a llamar a un abogado (siempre que lo hag...

PARADO EN VENTANILLA

— ¿Y usted dice que es un parado de Rajoy o de Griñán? — Yo… pues…la verdad es que soy de Jaén. — ¿De la capital o de algún pueblo? es para marcar la casilla adecuada en el impreso. –– ¿Es que no da lo mismo ser de la campiña, de la sierra o de la capital? Si yo lo que quiero es que me venga pronto el paro que tengo dos cartas del banco diciendo que me embargan. — Pues la verdad es que no da la mismo. No es lo mismo que usted sea un desempleado en un territorio natural protegido, porque así entra en el epígrafe de fijación de la población al territorio.  Que si, por contra, usted es de la campiña (de la norte o de la sur eso aquí si da un poco igual) a usted lo doy de alta en las listas de zona en proceso de reconversión manufacturera e industrial. Y si es de la capital…. pues entonces su expediente pasa al área de negociado metropolitana y eso es en la ventanilla que abre de 12 a 2  cada martes de primeros de cada mes que coincidan con la luna en la casi...

VOCABULARIO URGENTE PARA ENTENDER ESTA CRISIS

ABSTEMIO: Adolescente obligado a dejar la práctica del botellón por la subida del IVA y los impuestos sobre el alcohol.   BONZO. Monje de influencia oriental que si viera como está el patio ahora en España, de poder, se quemaría de  nuevo.   CIUDADANO: Pardillo. En argot también “canelo”. Un tipo que no se entera y se la dan todas en el mismo sitio. Por ejemplo: en la cartera.   DISYUNTIVA: O eres del Madrid o del Barça. El fútbol no te puede gustar.   EXTREMO: Lugar hasta donde pueden llegar los disparates que dicen algunos mandamases. También, dícese, de la capacidad de dilatación del esfínter para permitir el paso de esos disparates.   FLOJO: Estado del esfínter; por la presión continuada que soporta, del “canelo” (véase también ciudadano y extremo).   GLAMUR: En la primera parte del siglo XXI sinónimo de poligonero/a.   HASTÍO. Equivalente al coloquial: “estoy hasta el gorro de ustedes y su peleíta”.   ...

UN HOMBRE DESACTUALIZADO

No. No se trata de mi ropa. Tampoco de mi corte de pelo. De las gafas de pasta que uso desde hace 30 años o de que aún sepa la íntima relación que une a una cinta de casete C-90 con un bolígrafo bic. No, no se trata de eso. Se trata de mi manera de hablar. De mi manera de expresarme. De cómo digo las cosas. De cómo hablo. Estoy pasado de moda. Soy un hombre desactualizado y menos mal que he empezado a reconocerlo para poder encontrar una rápida solución y no acabar siendo un marginado. Así que voy a escribir mil veces (no se preocupe el lector que lo haré en un cuaderno aparte) los errores que suelo cometer por mi inveterada manía de asirme a viejas formas, ya obsoletas, de expresión: Jamás volveré a decir sequía. Ahora me referiré a periodos de tiempo inusualmente largos sin precipitaciones. Nunca más escribiré que fulano o zutano han recibido una subvención. Seré formal y diré que han sido impulsados por la administración. Debo de dejar de recortarme el pelo y cambiarlo...