
Hay cierto olor a descomposición flotando en este aire gélido del mes de diciembre pese a que la ortodoxia climatológica insiste en el calentamiento de la bola del mundo que se empeña en girar a la derecha. El Quinto Elemento seguirá siendo una película de Bruce Willis y en los pantanos y embalses de Jaén los lucios seguirán como estaban sin que planes de desarrollo agiten los lodos del fondo. El Guadalquivir sigue, aguas abajo, en busca del mar sin tener en cuenta que los “iban a poner en valor”.
Los viernes ya no de dan de comer a los periódicos el sábado y las ofensivas de los generales apenas se quedan en genéricas vaguedades sobre géneros textiles y sexuales. Los linces, en contradicción con las órdenes recibidas, se siguen muriendo del riñón y la próstata y los quebrantahuesos se empeñan en comer con cubierto y a mesa puesta.
Los viejos trenes que viajaban hacia el norte con Sabina de polizón siguen siendo viejos y en las carreteras las urracas y los arrendajos comen restos de conejos y liebres atropellados por los coches oficiales que se cruzan con furgonetas cargadas de trozos de historia y de piedras expoliantes de la piel de la cultura desguardada y abandonada.
Las hogueras queman papeles llenos de nombres y las listas abonan los hogares de las chimeneas políticas. Los ciudadanos dejan de fumar porque el médico les dice que no pueden pagar más y aparcan el coche por el consejo de la DGT antes las placas de derrape en las placas de hielo en la subida constante de los precios del carburo y del hidro que nos hacen un masaje extenuante en la economía.
El tipo que venía a dar mítines ante el arrobo de miles de personas declara la alarma y los vencejos y las fochas se alarman ante tanto silencio en las nubes y en los despachos enmoquetados donde susurran voces nerviosas: ¿pero qué coño está pasando? ¿esto cómo cojones se arregla?
Comentarios
En cuanto a lo que comentas Luis hay algo que, efectivamente, parece moverse en la política. El cemento que mantenía la casa en pié era el dinero y la falta de monetario abre grietas en los partidos... cuando la pobreza entra por la puerta el amor salta por la ventana al grito de ¡¡¡más madera, pero para mí dejarme lugar en las listas!!!.
en fin amigo Pastor que Discépolo nos ilumine