
Cuando estos de la cosa pública se envuelven en la bandera de la democracia a uno se le ponen los pelos como escarpias. Cada vez que apelan a la legalidad o a la legitimidad de las urnas es que, o bien quieren hacerse con la poltrona o bien están a punto de perderla.
Viene esto a cuento de la tensión que se vive en estos momentos en La Carolina con el debate de la moción de censura que cambiará el color del sillón de la alcaldía.
Si de verdad apelan a las bases del estado de derecho, estos de la cosa pública, deberían aceptar con la misma normalidad el ganar el bastón de mando o perderlo.
Deberían recordar que no es de su propiedad y que sólo lo tienen a crédito. Ojalá no lo sigan perdiendo, no me refiero al bastón de mando, si no al crédito.
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