
Anda que no molaba ni ná sacudirle en la testa al primo de enfrente con el titular de todos los inviernos: “la red de albergues se colapsa. Cientos de extranjeros duermen en las calles de Jaén”. Esos eran buenos tiempos, cojonudos tiempos, tiempos de la ostia (con perdón para los laicos), tiempos en los que el asunto, la cosa, el tema, el rollo estaba bien claro.
Y más claro que va a estar este año ya que la red de albergues municipales de la que dijeron que se copietearon hasta los de la fresa de Huelva y ahora resulta que será sólo accesible con tarjeta, con visado, con cartulina, con documentos. Los papeles ¡coño! o aquí no se pernocta.
Ojalá no nos comiencen a llegar ahogados a las playas de la ciudad. Naufragios de pateras al cruzar este mar de olivos con menos papeles que una liebre.
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