
La presa del río Eliche, rapaz del urbanismo alegal tiene alas para rato. Presa presa de los que andan presos de lo que prometieron y que se ven anegados por las aguas de la realidad.
Afortunadamente poco ha llovido desde entonces, desde cuando el río se puso bravo y dijo aquí estoy yo y se llevo por delante todo lo que se topó en su carrera de torrente atormentado.
Años después siguen los que mandan mandando llover ese calabobos de estamos en ello, impulsamos, empujamos, dinamizamos, vertebramos y todos los “amos” suficientes para seguir en el mismo punto en el que la tormenta les puso.
Sigue el sirimiri anestésico de estamos haciendo cosas mientras el río, las casas y las riadas no han cambiado nada. Ellos saben que los escarmientos siempre caen en chalé ajeno.
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