
Pongo la tele y un fulano vestido de Armani me dice que el mar se tragará el apartamento en la playa que todavía estoy pagando. Enciendo la radio y la misma voz que anuncia las propiedades energéticas de la gasolina asegura que un tifón se llevará, más pronto que tarde, las macetas de mi balcón y las palmeras de la plaza de la Constitución. Miró a una valla y una tipa con los labios pintados de rojo intenso cochinilla (de ahí, de las cochinillas trituradas sale el rouge) se me insinúa con el canalillo diciendo que me dejo el grifo abierto mientras me afeito… cierro la boca y oigo a un fulano en un estrado decir que soy un guarro por que no distingo los colores del reciclaje. Me dice que soy un daltónico de los contenedores, esos mismos que él se olvida de recoger y que no tengo ni pajolera del código de colores que fue impreso en un millón de dípticos que acabaron con una hectárea de chaparros de la vega del Guadiel.
Desde los escaños me dicen que soy un derrochador y que no arranco bien el “307” que piso el acelerador y contamino mucho, que debo ser más cívico, como Melendi que ese echa humo pero del bueno. Recibo mensajes de ecología de mandamases que suben a sus coches pasados de kilos y cilindros echando más chispas que un afilador en temporada de matanza. … así que miro por la ventana y veo a Godzilla haciendo surfing en la ola de este tsunami de hipocresía que impulsan los que nunca se mojan y a los que jamás les afectará el cambio, por muy climático que sea.
Comentarios
Mira tu, quién vino a forrarse, el tío que gasta más energía del mundo y el que más contamina, pero cogió de pardillos a los progres y les ha comido bien el coco, mientras nos amargan la existencia a los demás con la leche de la contaminación y el cambio climático.
¡Vaya leñe!
Un saludo