Ir al contenido principal

TOMA DEL FRASCO

Pues sigue resultando que lo de las promesas electorales sirve para casi todo menos para cumplirlas y a los hechos me remito. Ahí queda, en todo lo alto, el sablazo que le van a dar a los curritos en mitad del ierrepefe para que se tapen los agujeros y desconchones que unos y otros han ido dejando en la fachada económica de España. Fachada que tiene tantas grietas y costurones que ya no la conoce ni la madre que la parió. Ni siquiera queda el consuelo de decir aquello de que: “era más bonica que las pesetas” porque las rubias se fueron del brazo del estraperlo empujadas por el euro al limbo de la memoria. Limbo en el que el café aún cuesta 120 pesetas y con poco más de 1.000 llenabas el depósito del utilitario.

Nos prometieron que de todo nos harían menos subir impuestos. Pues toma del frasco carrasco mientras se tiran de los pelos los que hasta anteayer gobernaban diciendo que esto es un desastre. Parece que el borrico es de otro y ellos, los de antes, no tuvieran que pagar parte del rapado de la bestia del déficit. A ver si ahora resulta que los agujeros se hacen solos y se vienen abajo de forma y manera espontánea.

 
Para colmo de males nos vienen encima otras elecciones, las regionales, y seguro que los candidatos llegan cargados de promesas y de altos cargos de los gobiernos cargados a su vez de tijeras, que lo mismo usan para cortar una cinta inaugural o para darle un tajo más a nuestra capacidad de compra.

El problema que tenemos es que a estos de la cosa pública ni se les puede devolver si vienen con tara o defecto de fábrica ni se les puede descambiar por otros de mayor talla. Y eso que le ley dice que si no quedamos satisfechos con el artículo adquirido nos tienen que devolver el importe de la compra. En este caso nuestro voto.

Comentarios

Armenteros ha dicho que…
Ya lo dijo el que fuera alcalde de Madrid, Tierno Galván, los programas electorales están para no cumplirlos.

Entradas populares de este blog

LA PROVINCIA MENGUANTE

A la provincia le está pasando como a Scott Carey el protagonista de la novela de Richard Matheson. Jaén se está encogiendo, menguando y empequeñeciendo mientras se engaña a sí misma diciendo que es la realidad lo que crece a su alrededor. La neblina misteriosa que se depositó en sus predios en los años en los que todo era oropel, brillo y dispendió acabó por afectarla de tan maravillosa manera que hasta los años le van quedando largos. Le sobran sus días y muchas de sus noches. Me lo dijo un poeta, que sin saber que lo es, acertó a pasar por este poyete: amigo aquí se acabó el año en el mes de julio, lo demás ha sido lana dada de sí en este chaleco al que se le va yendo la gente como se le fueron, hace tanto, las mangas. Y de la misma manera acabó yéndose por el desagüe del calendario, con un inaudible gorgoteo, este 2016 en el que se repitió el agujero de liderazgos y la orfandad de proyectos ilusionantes. Los titulares y los presupuestos generales de las administraciones…

METER LA PATA HASTA EL CORVEJÓN

Lo de meter la pata hasta el corvejón es algo innato en el ser humano desde la mas remota antigüedad. De hecho si los animales tuvieran esa capacidad, que no la tiene todavía, dirían hemos metido la pierna.Quizás la primera gran metedura de pata de la historia fue la del “hombre antecesor” mientras caminaba por la sierra de Atapuerca, con tan mala fortuna que a meter la pata en la sima de los huesoso y o volvió a salir de allí hasta un millón de años después.Metió la pata también, Viriato, al elegir a sus colegas de farra guerrillera o al pagarles un sueldo tan esmirriado que en cuanto vieron brillar el oro romano tomaron las de VilladiegoY es que todos metemos la pata pero lo peor es que quede escrita en la historia por los siglos de los siglos y lo que era algo articular pasa al dominio público para que se publiquen libros y se hagan chascarrillos.Otro gallo le hubiera cantado a Dupont, mucho menos el de la cárcel de aquel castillo, si no hubiera metido la pata en Bailén, donde Cast…

LEJANÍAS

El 10 de agosto de 1881 llegaba a la ciudad de Jaén el primer tren. Han pasado 135 años y las cosas parece, que ferroviariamente, no han ido a mejor. El viejo caballo de hierro no encuentra pastos en los que sobrevivir entre los bosques olivareros. Se muere y oxida entre la espesura montuna de tantas promesas olvidadas. En la jota de Jaén ya no cabe la ce de cercanías. Apenas la eme de la memoria da para engrasar los últimos raíles, que mohosos y rojos de orín, se hunden en la ciénaga de las mentiras que empantanan el paisaje. El que fuera vecino de estas páginas, el inolvidable Vicente Oya, ya describía allá por 2007 en este diario la difícil relación del tren con Jaén. Una rima que chirría desde hace décadas. «La llegada del tren a Jaén sirvió para consagrar la voluntad de la ciudad por ganar la llanura hacia el norte. Pero el tren no supuso para Jaén un hecho trascendente para su progreso. Otra cosa hubiera sido, por supuesto, que los grandes trenes pasaran por Jaén y no por Espelu…