Este articulo tiene ya unos cuantos años y me he dado cuenta de que sigue sirviendo hoy. Sólo le he cambiado el nombre al mesNo hace falta ser meteorólogo, ni estar asomado al ventanuco del Meteosat para saber lo que se nos viene encima. No es necesario consultar al oráculo de Delfos, llamar a la “hotline” de Rappel o eviscerar un carnero para señalar que el granizo se acerca. No hace falta buscar la cabaña de la sortiña en el brumoso bosque para que nos lea los posos del café o que el “crupier” del casino del futuro nos eche las cartas. La suerte está echada y habrá que ponerse a cubierto porque comienza la caída de las Primeras Piedras. Pedrisco que comienza azotarnos con su descarga de altos cargos encasquetados y haciéndole la bola gorda a
Ya comienzan a caer las rocas. Un granizo que se precipita sin chispear antes. Graniza con ganas. Nos apedrean con las Primeras Piedras. Esta es una lapidación en toda regla y todavía, bajo el chaparrón pétreo, hay que pegar los carteles con sus caras de piedra, de hormigón, de cemento armado, de talocha y asperón.
Lo único bueno de todo este meteoro es que se venderán más periódicos. La demanda sube ya que se compran los diarios del día para meterlos en la “litofiebre” que los ateza, de tanto andar al aire libre. Paletas endomingados. Madre mía ¡que peña!, ¡qué peñazos!. Lo que está aún por caer hasta el mayo que viene.
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