
San Lucas llega sin fuegos artificiales. La Economía manda economizar. El Condestable seguro que tendría un agudo ataque de gota por culpa del vacío de la faltriquera. Los ducados no llegan y hay tantos duques a la espera de ellos que la galbana adormece a los vigias de la torre que yacen con el pie colgando por los matacanes y las aspilleras. 9 días feriados y sin un maravedí y además con el vástago en la hacienda y criando orín en la adarga y en la celada. Ni en las fronteras hay sitio para una avezada espada en el arte de la guerra y en palacio las arteras dagas se hacen la competencia entre los cortinones y tapices que decoran el salón de Don Miguel Lucas que trona por los rincones preguntándose cómo hemos llegado a este embrollo en el que follones y emboscados esquilman los pocos doblones que quedan en asuntos elevados que ahora vienen en llamar sustentables que ni hablando, ¡pardiez!, se les entiende
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