Ir al contenido principal

¡CREEMOS EN TÍ!


El interior del edificio bullía con la muchedumbre, que vestida de domingo abarrotaba el recinto mientras hacían ondear los colores de la hermandad y los símbolos comunes. Los cientos de acólitos coreaban antiguos mantras y consignas ancladas en la noche de los tiempos que elevaban a la concurrencia, de manera conjunta, a un paroxismo intelectual e ideológico.

Justo en el fondo de la gran sala y adornado con los mismos colores que flameaban en vaderas y bufandas de los asistentes un atril, todavía solitario, mostraba un par de micrófonos por los que, en breve, se oiría la santa palabra del omnisciente líder.

Los bancos, hacia varias horas que estaban llenos. Apenas un par de filas estaban vacías a la espera de que llegaran los acólitos de más alto rango y poder… por eso la reserva que se hacía con una sencilla fórmula: “a más poder, mas hacia adelante en la fila”.

Los cánticos, incesantes, invocaban a la infalibilidad del líder y atacaba al adversario y a su nido de maldades y mentiras. .. De pronto la música se elevó; aún más si cabe; y por el pasillo central empezó a caer una lluvia de pétalos y papeles de colores. Un chispear de chaquetas y mocasines comenzó a pasear por la alfombra de color granate. La gente abrazaba al líder, besaba a su señor, le introducían papeles en los bolsillos proponiéndole nombres y cargos, le estrechaban las manos y pujaban por hacerse una foto con él… para colgarla en el salón de su casa “amigo que nunca falla”.

A duras penas, a trancas y a barrancas, repartiendo besos, bendiciones y parabienes el líder se alzó sobre el escenario y su voz tonante hizo enmudecer al auditorio. Su diatriba dominical enardeció los ánimos contra el adversario. Azuzó a la gente de buena fe a pelear contra el maligno de enfrente y acotó la razón y la bondad intramuros de aquella hermandad…. Los monaguillos aplaudían y cambiaban, cada poco, las botellas de agua para refrescar tan sagrada garganta que se unió en una íntima y explosiva comunión con todos los asistentes al mitin político mientras la lucecita roja del atril le avisaba de que estaban en directo por la televisión. El líder aún sonreía con más dulzura y seducción para que todos le creyeran.

Comentarios

Entradas populares de este blog

LA PROVINCIA MENGUANTE

A la provincia le está pasando como a Scott Carey el protagonista de la novela de Richard Matheson. Jaén se está encogiendo, menguando y empequeñeciendo mientras se engaña a sí misma diciendo que es la realidad lo que crece a su alrededor. La neblina misteriosa que se depositó en sus predios en los años en los que todo era oropel, brillo y dispendió acabó por afectarla de tan maravillosa manera que hasta los años le van quedando largos. Le sobran sus días y muchas de sus noches. Me lo dijo un poeta, que sin saber que lo es, acertó a pasar por este poyete: amigo aquí se acabó el año en el mes de julio, lo demás ha sido lana dada de sí en este chaleco al que se le va yendo la gente como se le fueron, hace tanto, las mangas. Y de la misma manera acabó yéndose por el desagüe del calendario, con un inaudible gorgoteo, este 2016 en el que se repitió el agujero de liderazgos y la orfandad de proyectos ilusionantes. Los titulares y los presupuestos generales de las administraciones…

METER LA PATA HASTA EL CORVEJÓN

Lo de meter la pata hasta el corvejón es algo innato en el ser humano desde la mas remota antigüedad. De hecho si los animales tuvieran esa capacidad, que no la tiene todavía, dirían hemos metido la pierna.Quizás la primera gran metedura de pata de la historia fue la del “hombre antecesor” mientras caminaba por la sierra de Atapuerca, con tan mala fortuna que a meter la pata en la sima de los huesoso y o volvió a salir de allí hasta un millón de años después.Metió la pata también, Viriato, al elegir a sus colegas de farra guerrillera o al pagarles un sueldo tan esmirriado que en cuanto vieron brillar el oro romano tomaron las de VilladiegoY es que todos metemos la pata pero lo peor es que quede escrita en la historia por los siglos de los siglos y lo que era algo articular pasa al dominio público para que se publiquen libros y se hagan chascarrillos.Otro gallo le hubiera cantado a Dupont, mucho menos el de la cárcel de aquel castillo, si no hubiera metido la pata en Bailén, donde Cast…

LEJANÍAS

El 10 de agosto de 1881 llegaba a la ciudad de Jaén el primer tren. Han pasado 135 años y las cosas parece, que ferroviariamente, no han ido a mejor. El viejo caballo de hierro no encuentra pastos en los que sobrevivir entre los bosques olivareros. Se muere y oxida entre la espesura montuna de tantas promesas olvidadas. En la jota de Jaén ya no cabe la ce de cercanías. Apenas la eme de la memoria da para engrasar los últimos raíles, que mohosos y rojos de orín, se hunden en la ciénaga de las mentiras que empantanan el paisaje. El que fuera vecino de estas páginas, el inolvidable Vicente Oya, ya describía allá por 2007 en este diario la difícil relación del tren con Jaén. Una rima que chirría desde hace décadas. «La llegada del tren a Jaén sirvió para consagrar la voluntad de la ciudad por ganar la llanura hacia el norte. Pero el tren no supuso para Jaén un hecho trascendente para su progreso. Otra cosa hubiera sido, por supuesto, que los grandes trenes pasaran por Jaén y no por Espelu…