
Por
un quítame allá esos carteles del 1 de Mayo, sindicatos y ayuntamiento de Jaén
han salido a la gresca, aunque la sangre ni el engrudo llegaron al río.
Lo
único que hubiera faltado, en los tiempos que corren, era un titular como este:
sindicalistas y ediles magullados durante una pegada de pasquines, pero todo
quedó en casi nada. Titular que más bien nos retrotrae a otras épocas en las
que los muros todavía no eran de Facebook o Twitter y las paredes eran el mejor
reclamo para llamar a la movilización, pero lo ocurrido en Jaén fue el encontronazo
de los intereses de unos, Comisiones Obreras y UGT y del otro, el concejal de
Mantenimiento Urbano.
Hace
unos días el alcalde de la ciudad, José Enrique Fernández de Moya, en tono
severo y admonitorio advirtió de que «vamos a ser implacables con el
cumplimiento del bando de la limpieza y lo primero que vamos a perseguir es la
pegada de carteles en lugares no autorizados para ello». Tal que así y con
cargo a los fondos del plan de empleo aprobado por la Diputación una
brigadillas de operarios, espátula en
mano, comenzaron a rascar muros y paredes para librarnos de los pasquines. Una
acción que fue recibida de buen grado y que no ha levantado, curiosamente para
lo que es costumbre, críticas u objeción alguna.
Pero
la polémica llegó con la cercanía del 1 de mayo y la inveterada costumbre de
los sindicatos de anunciar a los cuatro vientos, en este caso a los cuatro
muros, la festividad del Día del Trabajo con la pegada de unos carteles
alusivos a la lucha obrera. Un asunto que se mantiene más por tradición y
símbolo que por efectividad real. Así que esgrimiendo cepillos, cubos con cola
y rollos de pasquines se dispusieron a hacer lo de todos los años, pero sin
tener en cuenta la vigencia del bando de la alcaldía prohibiendo las pegadas de
pósteres sin permiso.
Ambas
partes de esta historia coincidieron en las vallas de las obras de lo que un
día será el museo de Arte Íbero, en el centro de Jaén, y a la misma hora. Y
claro pues pasó lo que pasó:
—Aquí
no se pueden pegar carteles, que está prohibido— dijo el concejal
—Pues
vaya tela con los del PP… si estos fueran carteles de una procesión o de una
romería no habría tantas pegas— dijo el sindicalista
—Pues
si pegáis los carteles habrá sanción…—informó el edil
….
y de la calle el asunto pasó a los despachos y de estos a las notas de prensa
en las que se dijeron «el PP de Jaén reprime a los sindicalistas de CCOO y UGT
en la pegada de carteles del 1 de Mayo» y «el Ayuntamiento lamenta que UGT y
CCOO quieran saltarse la ley y recuerda que saben que sólo pueden instalar
cartelería en los lugares habilitados».
Por
el momento la cosa ha quedado así y en un vídeo del «choque» de intereses que
ya pulula por las paredes digitales de Internet.
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