
Entre tanto encorsetamiento, guiones previos, “argumentarios” de partido, consignas obligatorias, balbuceos mediocres, medias verdades, mitades de mentiras, discursos pregrabados, frases hechas desechas de tanto uso, ideas clonadas, prudencia de baba, miedo a meter la pata, nervios por no saber que decir sin molestar al que paga, rigidez en los miembros, inflexibilidad en la lengua, reproducción de lo grabado, gravedad perdida en conceptos sin sentido, germanías disfrazadas de falsa modernidad, argot de patio de cárcel con moqueta,… entre todo esto de cuando en cuando se escapan unos gramos de espontaneidad que no estaría de más que se repitieran más a menudo en las numerosas comparecencias públicas que tienen lugar un días sí, otro también..
El protagonista es el presidente de la Cámara de Comercio de Jaén
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