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HACER COLA

Una de las cosas que más nos identifican como seres humanos es la necesidad de hacer cola, de ponernos en fila, de guardar turno para casi todo en la vida.
Hacemos cola para sacar dinero del banco y hacemos cola para ingresarlo. Nos ponemos a la cola del paro, a la del médico, a la de la carnicería, a la de la tienda de ultramarinos. Hacemos largas colas en las cajas de Zara y de Pull and Bear y hacemos cola con nuestros vehículos los fines de semana. Nos ponemos en fila en la taquilla del teatro y para sacar número para la declaración de la renta. Nos gusta hacer colas para comprar churros o botijos. cunato más larag es la cola creemos que mejores serán los churros y que los botijos harán el agua más fresca.
Nacemos haciendo cola para nacer esperando que quede libre un paritorio. Entramos al colegio en fila y en fila salimos al recreo. Vamos de cola en cola buscando el tablón con nuestras notas y hacemos colas en las áreas de descanso de la autopista desplazando una bandeja de plástico por unos tubos de aluminio.
Hacemos cola para coger el yogur y hacemos cola para entrar en el campo de fútbol. Es más, hasta los equipos deportivos se ponen en la cola que ellos llaman liga. Hacemos cola hasta para dar el pésame y cola para darle un beso a los recién casados
Nos encanta preguntar: ¿quién es el último? ¿quién da la vez? ¿esta cola para qué es?.
Y es que en las colas han nacido historias de amor con un sencillo ¿tú llevas mucho tiempo en esta cola?. Han surgido alianzas contra el caradura que se quiere colar. Inquebrantables amistades tras haber tenido varias colas en común. El ser humano es como un caballo, como un cometa, que sin su cola no es nada.

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