sábado, 31 de diciembre de 2011

ACABÓ Y COMENZÓ


Estrenamos un año que dicen hará del finiquitado 2011 un buen ejercicio. O al menos así lo indican los más prestigiosos oráculos económicos. Así que 2011 se fue dejando una herencia en forma de desempleo galopante, tribulación social y desazón económica.

El tejido productivo de la provincia ha demostrado su extrema debilidad y se ha quedado deshilachado ante lo embates de los despidos y ERE´s masivos. El campo, esperanza de Jaén, encadena 4 campañas consecutivas sin poder vender el aceite de oliva a precios rentables y los augures de la Unión Europea ya traen nuevos recortes para la reforma de la nueva PAC.

El turismo no termina de ser una alternativa de generación de riqueza. Lo de la matraca de la sostenibilidad y la biomasa es apenas un ejercicio desiderativo más que una realidad.
Los partidos políticos viven entre el “no me creo lo que me está pasando”, del todopoderosos PSOE que ya va dejando de serlo, y el “esta es la mía” de los populares que acarician con la punta de las urnas el sillón de la presidencia de la Junta

También añadir que el tranvía sigue en vía muerta, acumulando orín y óxido en los raíles y que seguimos sin tener buenos trenes ni conexión con Albacete por la paralizada A-32.

En fin un 2011 que se queda ya en la historia y en nuestra memoria y saludamos a un 2012 que ojala no traiga más de lo mismo por más de los mismos. Los mismos que ponen su dedo corazón en el ojo del culo de las tijeras de los recortes.

lunes, 26 de diciembre de 2011

TRANVÍA BLUES



Ando en mi poyete dándole vueltas a una idea que me prestó mi vecino de opinión en estas páginas, Ángel López, que sirva para aprovechar el terreno improductivo que han dejado las vías muertas del tranvía en Jaén. Una idea que le sirva al alcalde para sacar unas perrillas, que falta le hacen, para cuadrar las cuentas a finales de año. Así que puesto a darle a la cafetera se me ocurre que por muy poco dinero, lo que vendrían a costar un par de cubos de 50 litros de pintura acrílica y unas cuantas brochas, se podría ir dando color añil a los más de 4 kilómetros de vías desocupadas de la ciudad e ir colocando unos cuantos letreros indicando a los conductores que están entrando en una zona de estacionamiento de “pay per view”, es decir la O.R.A (la ordenanza reguladora de aparcamiento),  es decir la zona azul de toda la vida. Así el ayuntamiento sacaría rendimiento a lo que es un hecho: que la gente se ha tomado a choteo circulatorio lo del césped artificial y aparca por las bravas, entre los raíles, para hacerse unos papeles en la Junta, actualizar la libreta en la caja de ahorros, tomarse un mentapoleo con los colegas, echar la primitiva o hacer cola en el SERCLA mientras se negocia lo del ERE de su empresa.

Creo sinceramente que el baranda municipal no debería dejar pasar la oportunidad para obtener unos ingresos atípicos gracias a la que sería la zona azul más larga de España. Un autentico chollo que se podría complementar con la proyección de películas al aire libre usando la plataforma tranviaria como un enorme autocine cuando por la noche baje la demanda de aparcamientos. Para ello la orografía de la ciudad ayudaría enormemente y bastaría colocar unas pantallas en lo más alto de cada cuesta para dar visibilidad a los ocupantes de los vehículos que previamente habrían abonado la entrada. De hecho la megafonía de cada parada, aún sin estrenar, del tranvía, serviría para dar el sonido de la película con una altísima calidad a lo largo de toda la inmensa platea.

O sea que el tranvía tiene unas posibilidades para generar beneficios, incluso detenido, como podría ser la concesión, previa subasta pública, del ambigú que surtiría de bebidas y bocadillos a los espectadores del autocine o el arrendamiento de las máquinas expendedoras de billetes reconvertidas en tragaperras. Y otro día ya hablaremos de cómo utilizar las mierdas de perros, tan abundantes en las calles de Jaén, como fuente de energía sostenible para el negocio. Pero de eso ya hablaremos el año que viene.

martes, 13 de diciembre de 2011

PERDIDOS




Anda la oposición municipal del Jaén capitalino como Jack en la isla de la serie Perdidos. Con la mochila al hombro, dando vueltas y dudando de todo lo que ocurre a su alrededor tras el accidente electoral del 20-N que bajó de los cielos al PSOE como pasó con el 815 de Oceanic Airlines. Tan dura ha sido la cosa y la caída, que el asunto ha derivado en las idas de una, la que fuera alcaldesa socialista de Jaén y las venidas de los que quieren llevar la iniciativa Dharma de cara a las próximas elecciones para que el Benjamin Linus de turno les coloque en lugar de salida de este laberinto insular y cada vez más pequeño.

Entre tanto el alcalde en su cabaña, como el Jacob de la serie televisiva, idea y recalcula la energía que le queda para llegar cada mensualidad a final de mes y poder pagar la soldada al ejercito de los “otros”, los 1.700 operarios municipales que habitan en las nóminas locales como los lujosos “extras” de una historia política que siguen escribiendo estos personajes por las lomas de papel de la prensa, los vientos de las radios y las imágenes de las, cada vez, más raras y escasas televisiones.

Declaraciones públicas que siempre llegan acompañadas del tilín tilín de un imaginado tranvía que sigue varado a la espera del próximo capítulo. Y ahí sigue Jacob, sólo en su cabaña, con la única oposición de la falta de dinero que le hace rodar muchos primeros planos y poco decorado en exteriores.

Así que los días y las semanas se nos van hablando de trivotes futboleros y salidas de patas y por patas de los bancos y las cajas arruinadas entre almibaradas tomas de posesión, fundiciones, fundaciones, fusiones, fisiones y largas cortes de tiralevitas, portacarpetas y ahuyentamoscones. Ahora dicen que la culpa de lo que pasa es de los mercados. Que ellos no hicieron nada y que los responsables de este galimatías, lleno a rebosar de parados, son los guionistas de Perdidos y se quedan tan panchos y tan anchos como Locke fumándose el humo negro.

Y es que viendo la serie de esta provincia “lostie” el espectador se da cuenta de que ha hecho un flashbacks de casi 30 años en su desarrollo y no hay quien sea capaz de darle un flashforward de verdad y eso que llevan 30 temporadas con los mismos personajes al frente de esta trama ya dramática.