lunes, 19 de marzo de 2012

APRETÁNDONOS



Se nos está poniendo cuerpo de limón o, mejor para el tracto intestinal, de kiwi. Los ciudadanos estamos siendo amenazados por la exprimidora pública y los que se lo gastaron tan alegremente antes, ahora igual de alegres, nos miran con cara de apretarnos hasta que demos la última gota de sangre en forma de impuestos.

La cosa está tan apretada en los despachos del poder que se están planteando muy seriamente en recuperar la imagen de Humphrey Bogart dándole al camel sin filtro para que la peña se eche al vicio del cilindrín nicotinado. Y es que en este país ya no fuman ni los malos en las películas. La gente se quita de fumar y le da al chicle de fresa ácida o al caramelo de regaliz mentolado para pasar el mono.  Así que con tanto exfumador los estancos ya no dan ni para ponerle gasofa al buga oficial y se baraja, de manera muy seria, el gravar el consumo de pictolines con una tasa sobre el respirol

La realidad se abre paso entre pasillos de diputaciones, juntas y ministerios: el español está perdiendo sus señas de identidad. Ya, ni siquiera, le da al carajillo de coñá o al solysombra por la mañana. Los ingresos por impuestos de alcohol han caído tanto que no suman ni para echar unos cubatas.

Con esta  panda de abstemios no hay quien gobierne— refunfuñan desde las poltronas—apenas llega para asesores y secretarios personales. O la basca se echa otra vez  al bebercio o lo del comercio con visa dorada con cargo al presupuesto se va a poner más cuesta arriba que la Pandera en la vuelta a España. Un país que apenas bebe, que apenas fuma y que además se está dejando el coche en casa no rinde lo suficiente para tener una legislatura decente. Y todo porque alguien tuvo la maravillosa idea de cargar el precio del litro combustible con el céntimo sanitario, el céntimo verde, el céntimo renovable, el céntimo del chorreón (por lo que mengüe) y los céntimos que les salen del déficit del producto interior a lo bruto, que para eso manda el que manda.

Así que el españolito con cara de kiwi o de chirimoya (por lo de la rima) va a la estación de servicio para saber lo que se está ahorrando por no echar gasolina. Mira los precios, se va andando y pensando en meterle aceite de oliva virgen extra al depósito del  ZX, que es más barato que la gasofa y además tiene menos impuestos… por ahora.

miércoles, 7 de marzo de 2012

JAÉN X CÁDIZ





Acaban de oír al presidente de la Junta, el socialista José Antonio Griñán, que hoy ha venido a presentar la segunda edición del plan estratégico de la provincia en mitad del escándalo de los eres falsos y el mecanismo de concesión de créditos de Invercaria. Griñán no ha hecho alusión alguna a estos asuntos en su alocución que comenzaba equivocando a Jaén por Cádiz, un error que podría ser normal si pocos segundos no lo hubiera cometido por segunda vez.





En fin...

viernes, 2 de marzo de 2012

ANDALUCEANDO


Afortunadamente hay mucha vida más allá de la sabana enmoquetada de los despachos oficiales. En los campos y mares andaluces hay una realidad  que va más allá de las rimas desgastadas de los poetas que se han hecho oficiales, de tanto repetirlos en actos vacíos. Hay todo un pueblo que briega con el día a día de su pueblo, de su ciudad sin reparar en los cientos de carteles y titulares que anuncian seminarios, mesas redondas, jornadas, encuentros, debates en el que consejeros, viceconsejeros, porta carpetas, chóferes, pelotas, asesores retuercen el sexo del lenguaje para convertirlo en un género de cobra dietas y paga favores.

Más allá del fondo donde sisean los reptiles. Cruzando el páramo de la mediocridad y el siseñor los andaluces hacen suyo el madrugón y el trasnoche para construir su futuro. Un futuro que crece bajo plástico, que bulle en la almadraba, que se decanta en los aceites, que tiene el color de la fresa y el chispeo de los electrodos en las planchas de acero que serán aviones o buques. Futuro que cuelga del sol en los litorales mediterráneos a la espera de ser limpiados del sarpullido hormigonado. Sierras y bosques que atesoran oscuros verdes y negros plomos.

Esa es la Andalucía del siglo XXI. La que se busca la vida con la que está cayendo y quiere se abran las ventanas para que entre el aire y el eres pase a ser fuiste.
Andaluces que somos más que un latiguillo para iniciar un discurso o una promesa. Gente que busca su identidad con el trabajo diario y que demostró el 4 diciembre de 1977 el estar muy por encima de sus dirigentes, algo que hoy todavía no ha cambiado a tenor de lo que ven los andaluces en sus campos y en sus mares cada día. Campos y mares que necesitan, sobre todo en días como éste, que se llenen de poetas que le canten a la esperanza.