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ABUELA JAÉN

  La muerta viviente. Jaén la vieja. Jaén la sola. Jaén el parque geriátrico y del sintrón. Jaén se muere y se arruga. Jaén se dobla, artrítica, por las rodillas que ya no la sostienen, Jaén está perdiendo el colágeno natural de los niños. La elastina de la juventud la estamos exportando con packlink fuera de esta tierra que envejece a marchas forzadas. Camina con muletas hacia un futuro desesperanzador con olor a linimento esloan y vicksvaporub. Lo publicó este periódico el otro día: «de aquí a 2031 la provincia verá reducida su población en un 9,52 %. 61.500 jienenses menos. Menos nacimientos, más defunciones y menos inmigrantes y emigrantes. Una ciudad que en 15 años será, si se cumplen las previsiones, más vieja y solitaria». Lo firmaba la joven Laura Velasco que añadía que las casas, como Fonseca, se van a quedar triste y solas sin gente en los salones. Los cuartos de estar serán los de faltar. La gente vivirá sola y en los parques los perros vagabundos serán m...

FIN DE FIESTA

Sanlucas estirado cuan largo es en la cama del potro del calendario. Estirado por otra vuelta de tuerca para elongarle los tendones festivos. La ciudad se queda exhausta, mareada por tantos giros de la enorme noria que ha presidido unas calles feriales en las que el mundo oficial se ha ido diluyendo en los últimos tiempos. Copas y capos oficiales a tutiplén a escote del presupuesto dejando con las tetas al aire a la cosa pública. Las cortes y cohortes de gerifaltes, jefecillos, reyezuelos y sátrapas locales desaparecieron con el frío que sopla desde los bolsillos vacíos. Había competencia en el tamaño de las raciones, el largo de las gambas y el grosor de las lonchas del jamón. Se peleaba duramente por arrastrar la cola más larga hecha de invitados en aquella fiesta que terminó por terminarse de abrupta manera. Las cajas se cerraron o se fundieron. Las fuerzas vivas han ido muriendo sin la respiración asistida del pulmón de acero subvencionado. Han dejado libre el ferial sanluqueño...

CON TOROS Y SIN LLOVER

  —Que sí Agudo, que de tanto chisquear han jodido el asunto. Si no de qué te explicas que anuncien los toros en San Lucas y no llueva. Se han cargao hasta el tornillo pedrero, la trócola y hasta el bénding. Tó lo que tocan lo escuajaringan. — Hombre visto así… —Cómo to lo trastean pues fíjate tú. San Lucas y sin llover y sin trazas de que lo haga. Esto ya no es ni feria ni es ná. —Ya ni los mejores refranes funcionan —Yo he visto varias veces como Jabalcuz se ponía la montera y ni un triste chubasco ni pollas. Que te lo digo Agudo que esto lo han manoseao tanto que no hay cojones a arreglarlo. Esto va a acabar como la cerveza del Alcazar ná más que espuma en la memoria. Si la cosa sigue así hasta los que vengan a Jaén llorando cuando se marchen lo harán riendo. —Te veo muy pesimista ¿no estarás exagerando? — ¡¿EXAGERANDO?! Si el otro día me dijeron por el feisbuc que Jaén tenía cinco parques naturales —¿Cinco? ¿serán cuatro no? , Mágina, Andújar, Despeñaperros ...

GENTE

Se acabó una semana, la pasada, dejando claro que la importancia poco o nada tiene que ver con lo importante. Durante siete días el trafalgar socialista inundó la bahía de humo de cañonazos y gritos de la marinería. Abordaje   de viejos navíos que aún no saben que serán sustituidos por buques movidos por otros vapores. Naufragios que la galerna repartirá a babor y a estribor mientras que sigan confundiendo la proa con la popa. Entre toda esa batahola de cubierta y de las puñaladas en la sentina y la rapiña de las santabárbaras la vida en la orilla continua. Ayer, sin ir más de lejos de mi casa, a pocos cientos de metros, la gente del cerosesentayuno se afanaba en salvar la vida de un paisano y espero que su eficiencia silenciosa y profesional tuviera éxito. Lo importante aquí coincidía con la importancia y con los familiares que se abrazaban y confiaban en un final feliz. Cada día de la pasada semana, la de la anterior y la anterior están repletas de este tipo de sucedidos que ...

CONCIERTO EN LA TERRAZA

El otoño ha traído, además del alivio termométrico al valle guadalquivino, cierto aire a cambio y de fin de época. Es como en el recitado inicial del Señor de los Anillos en los que la reina elfa Galadriel musita, entre sorprendida y enfadada, que «el mundo ha cambiado, lo siento en la tierra, lo siento en el agua, lo siento en el aire». A muchos les parece que estos días son muy parecidos a aquellos en los que los Beatles se subieron a una azotea para cantar «don´t let me down» y hacer mutis por el foro con «get back». Los tiempos están cambiando a tenor de lo que está ocurriendo en el calmo y quieto lago jienense. Knock, knock in the heaven doors. Las aguas, durante décadas estancadas en el control total, se agitan con la caída de rocas en forma de detenciones, denuncias, grilletes, altos cargos imputados, declaraciones de concejales, contratos, amaños, presuntos, sospechas, acusaciones, defensas y una sensación; cada vez más sólida; de que esto ya no es aquel territorio en lo...

DE LO MISMO

El paseo por los titulares de la actualidad de esta provincia no puede ser más desalentador. Siempre lo mismo. Igual. Una marmota que gira una y otra vez el reloj de arena y madera de olivo. Las listas de espera crecen. Las listas de espera se reducen. Los enfermos, impacientes, penan por los pasillos de la semántica. No hay colapso sólo picos de ocupación. Eso no es cierto hay hacinamiento y habitaciones triple equis. Pornografía de cada verano. Las camas en las que se muere o se sana. Camas para no dormir como las historias de infestaciones de cucarachas en la ciudad. Insectos que se vuelven torpeza y exageración política. Como las ratas que menudean en solares hechos un solar por el olvido y la indigencia presupuestaria. Las ratas corren por la penumbra de los callejones. Golpes bajos que dan los que dicen estar más en lo más alto. En mi pueblo hay un centro de salud nuevo sin muebles, sin celadores, sin médicos y con muchos enfermos a la espera. También hay muchos viejos que no...

LEJANÍAS

El 10 de agosto de 1881 llegaba a la ciudad de Jaén el primer tren. Han pasado 135 años y las cosas parece, que ferroviariamente, no han ido a mejor. El viejo caballo de hierro no encuentra pastos en los que sobrevivir entre los bosques olivareros. Se muere y oxida entre la espesura montuna de tantas promesas olvidadas. En la jota de Jaén ya no cabe la ce de cercanías. Apenas la eme de la memoria da para engrasar los últimos raíles, que mohosos y rojos de orín, se hunden en la ciénaga de las mentiras que empantanan el paisaje. El que fuera vecino de estas páginas, el inolvidable Vicente Oya, ya describía allá por 2007 en este diario la difícil relación del tren con Jaén. Una rima que chirría desde hace décadas. «La llegada del tren a Jaén sirvió para consagrar la voluntad de la ciudad por ganar la llanura hacia el norte. Pero el tren no supuso para Jaén un hecho trascendente para su progreso. Otra cosa hubiera sido, por supuesto, que los grandes trenes pasaran por Jaén y no por...