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RABICOS

No hay mejor rabico de pasa que el inicio de la precampaña y la cercanía de unas elecciones. Cuanto más reñidas mejor. No hacen falta ni memorina ni recordex en grageas o jarabe. Lo mejor para recuperarse de la amnesia de estos últimos años es que los partidos se pongan a elaborar las listas electorales. Así que, nada más empezar el proceso en la provincia, a la peña de la cosa pública comienzan a regresarle a las cabezas, surgiendo de entre las nieblas del olvido, vestidas con los jirones de la túnica del compromiso, las carreteras a medio hacer, los edificios a medio hundir y los planos sin pasar a limpio. Un fenómeno que se extiende por toda la geografía española a estas alturas del mandato, pero que en Jaén es mucho más rápido y mucho menos traumático. En esta provincia lo de la nemotecnia está chupado, no son necesarias el uso de complicadas técnicas para que se abran algunos de esos cajones del cerebro. No son necesarios los fórceps para extraer de la memoria la cantinel...

VIRUTAS

Pues la magia del bricolaje parece que llegará a Jaén. Ya seremos como el resto de provincias andaluzas y tendremos acceso, rápido y fácil, a los tableros de contrachapado de okume y las ofertas en brocas widia de cromo-vanadio. La modernidad está en un lápiz de carpintero y la posibilidad de lijar, excéntricamente, los listones de pino para construir el banquito del jardín. La política municipal se ha convertido en una caja de herramientas. Al partido rezando y con la almádena dando allá donde más le pueda doler al adversario. Metros flexibles y niveles con puntero láser son los mejores aliados de los colocaestanterías y fabricalistas   para armar el armario; de la candidatura; en el que todos quieren entrar y muy pocos salir. Ya se comienzan a oír los martillos de cabeza redonda golpear en las cabezas de clavos y puntas. Más fuerte al que más sobresale. Sobresalir se paga recibiendo. Se oye ya el giro de los tirafondos y el crujir de los taladros avellanando los mamparos d...

Ñ

La campaña es una campana a la que se la ha nublado el badajo. La precampaña es un trozo de bronce sin pasar aún por la fragua pero con la «ñ» colgándole para que los discursos la bruñan y taña. La eñe es una señora letra que ahora suena mucho y no sueña por que ya no la dejan con tanta leñe de buscar el voto cada cuatro años, que si no fuera por ella serían cuatro anos vociferando para que los desdeñosos les abrieran el caño para que los sufragios vuelvan sus cañas lanzas (si ganan) y sus añagazas sinceridades (si pierden). Andan ya con la precampaña dando el coñazo en la precampiña. Los moños quieren volverse monos y las manos se hacen de Aragón, es decir maños mañosos que hacen del Ebro, un hermano del Miño, que tiñe de fresco la ribera. Peñas arribas se nos van los barandas. Son como hienas disfrazadas de ñúes, quieren darnos pena. Artimañas que comienzan a chorrear por los muros virtuales. Tanto que el pájaro del twitter ya necesita un baño. Cabaña, esta de la política loca...

SIEMPRE ES LUNES

Jaén se mueve otra vez. Por lo menos lo hizo ayer domingo el suelo de la comarca de La Loma a fuerza de latigazos propinados en la escala de un tal rijter. Lupión y Begíjar, bueno sus vecinos, notaron   el poderoso eco de lo telúrico que nos hace reflexionar; no somos nadie en este valle de lagrimas; mientras la cristalería buena del mueble bar tintinea y baila con el síncope subterráneo. Estremecer de fotos de boda, de comuniones y de paellas camperas con viejas cintas de vhs   que atesoran los mejores suspiros de una vida que se resume mientras la tierra tiembla en una provincia tan quieta y tranquila, siempre, en la superficie.   Se afanan pues, científicos y profanos, en explicar el fenómeno sísmico mientras que los barandas de la cosa se nos vienen arriba, animados por la cercanía de las elecciones, y braman y claman desde los atriles y balcones de sus predios favoritos para enardecer a sus masas y   amasar a las del contrario con rodillo y tundidor. Ter...

JAÉN XP

Comienzan las clases del nuevo curso. Las pizarras y borradores se desempolvan   y los escasos árboles de las ciudades se aprestan a dejar caer la hoja. Caduca el verano y las fechas de consumo preferente de las obras públicas. Las grúas, algunas, son como los yogures que se tomaba Arias Cañete sin mirar la tapa. Se nos va pasando el arroz y en el 2014 las cigalas tampoco las vimos en la paella presupuestaria. Un guiso aliñado con postura de alta cocina y esferificación de partidas desestructuradas. Ropa vieja adornada con hidrógeno líquido para ocultar, con la humareda, que las ostras son almejas disfrazadas con el collar de perlas que (consulte este diario a diario) se van dejando caer para no perderse en el camino que lleva, sobre todo, a su parte. Y yo por la mía, en mi ingenuidad, tras el húmedo gesto del alcalde de Jaén creía que esto se iba a ir llenando de videos caseros de peña fetén mojándose hasta las inglés por una buena causa. Ya me frotaba los bigotes del ratón a ...

GET BACK

Escribir sobre el regreso de las vacaciones en una provincia en la que miles de sus habitantes están en desempleo se antoja un tanto pretencioso. Por definición las vacaciones es un alto que se hace en el trabajo y si uno no lo tiene de difícil manera podrá cumplir ese requisito. En cualquier caso, hoy es un lunes en el que se hablará mucho de lo del síndrome postvacacional. Comentarios que sirven de fondo a decenas de miles de jienenses que entonan Get Back subidos a la terraza de las estadísticas del paro en la provincia. Una melodía que se oye, distante y lejana, a la que pocos parecen hacer demasiado caso, tampoco, en este lunes en el que dicen que todo vuelve a la normalidad. Jaén, normal, regresa para volver a toparse con los raíles oxidados del tranvía. Un camino de hierro mohoso que desemboca en el túnel de la incompetencia. Vías tiradas a la bartola, morenas de óxido que hoy soportarán más tráfico del habitual. Desde arriba las grúas observan, aburridas de tanto esperar a q...

TRANQUILIDAD

Tienen fama de hablar mucho y de decir poco. Empiezan diciendo que no es lo mismo poner las mesas que esperar meses a que las pongan y haya que esperar mil misas o a que lleguen mil musas. Suben los pisos paso a paso, no dejan poso ya que no tienen peso. Declaman, estupendos cada fin de semana: ¡no hay mejores que nosotros! Se zambullen en un mar de micrófonos con olas de grabadora y en la singladura vuelven a prometer lo que ya prometieron. Es superior a sus fuerzas. No se tapan la boca ni con una buena capa, que de tela o de pintura sirva para sacarles los colores a las paredes. Son muretes canijos y escuálidos que sostienen las sombras, la sombrillas y los sombrajos con su palos. Esos que nos dan cada vez que llega el extracto de la cuenta bancaria que nos deja sentados en un banco con la tarjeta de crédito desacreditada, fundida, echa polvo, tras el banquete eléctrico y apenas nos queda ya una banqueta para subir hasta tocar la nómina y encomendarnos al Santo Plomillo y r...