
Donde no hay harina todo es mohína y eso es lo que le ha pasado a la casa capitalina del PSOE que ya está añorando los días de vino y de rosas en los que gobernaba la ciudad y el armiño y los cetros de poder estaban en su ídem.
Sin embargo la que fuera alcaldesa de la ciudad ha visto como la silla se la han roto de un golpe por esa inveterada costumbre que tienen los políticos de aferrarse a su titular creyendo que no se lo va a estropear la realidad. Así que negando la evidencia hasta última hora, Peñalver, intento acabar con el motín con una última finta que no coló entre el grupo de 30 miembros de la ejecutiva que han dimitido para forzar su salida y una renovación ante los malos datos obtenidos el 22 de mayo y la manía de eludir responsabilidades. Aquí no dimite nadie hasta que lo obligan. Peñalver es como el capitán de la Bounty William Bligh que no ha visto a tiempo lo que se le venia encima y la marinería se la ha subido a la chepa obligando a una crisis que Griñán, horas antes, también intentó detener con nulo éxito.
Y es cuando la pobreza de votos entra por la puerta los ediles y diputados salen por la ventana en un sálvese quien pueda de lo que pueda caer. Y todo esto lo tienen que escuchar y leer en medios de comunicación que antes creían que ni existían. Ya lo dijo el clásico el tiempo es el que quita y pone, en este caso, cargos orgánicos.
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