Las grandes obras (estas son las del tranvía de Jaén) empequeñecen al hombre. Tanto que hasta los carteles de paso de peatones son más grandes que el peatón mismo.
Esa aspiración de trascender la dimensión humana se remonta a tiempos inmemoriales; ahí están las pirámides de Egipto. Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.¡¡¡Somos tan insignificantes!!!
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