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NO ME TOQUES LOS CARTELES... NO ME TO...

Por un quítame allá esos carteles del 1 de Mayo, sindicatos y ayuntamiento de Jaén han salido a la gresca, aunque la sangre ni el engrudo llegaron al río. Lo único que hubiera faltado, en los tiempos que corren, era un titular como este: sindicalistas y ediles magullados durante una pegada de pasquines, pero todo quedó en casi nada. Titular que más bien nos retrotrae a otras épocas en las que los muros todavía no eran de Facebook o Twitter y las paredes eran el mejor reclamo para llamar a la movilización, pero lo ocurrido en Jaén fue el encontronazo de los intereses de unos, Comisiones Obreras y UGT y del otro, el concejal de Mantenimiento Urbano.   Hace unos días el alcalde de la ciudad, José Enrique Fernández de Moya, en tono severo y admonitorio advirtió de que «vamos a ser implacables con el cumplimiento del bando de la limpieza y lo primero que vamos a perseguir es la pegada de carteles en lugares no autorizados para ello». Tal que así y con cargo a los fondos de...

NO ES SU DÍA. ES NUESTRO DÍA

Los que gobiernan o los que aspiran a hacerlo algún día han  terminado por vaciar de contenido una jornada que debería ser de celebración ciudadana. Un día para reafirmar el sentimiento de comunidad, una fecha para sentirnos orgullosos de nuestra cultura y de lo que, una vez juntos; primero en la calle un 4 de diciembre y luego en las urnas un 28 de febrero, conseguimos como pueblo. Pero como diría el defensor del pueblo andaluz: ustedes señorías están en la peleíta, y mientras se dan garrotazos los unos a los otros se olvidan de lo importante: Andalucía Una región que se ahoga en el desempleo mientras se agarra desesperada a un viejo tablón en el que todavía se puede leer: seremos la California de Europa. Una región que se desangra por sus fronteras perdiendo a los jóvenes más preparados que aquí no encuentran oportunidades. Un territorio que ha sido sumido por la clase dirigente en los nuevos tópicos de gente perezosa que cobra el PER, de millones de euros que s...

GILIPOLLAS

Gilipollas. Eso debemos parecer. Por lo visto tenemos cara de serlo. Evidenciamos que no somos capaces de gobernar nuestras vidas con tino y que, sólo gracias a sus desvelos conseguimos salir adelante. O por lo menos eso se desprende de las mil y una regulación que se sacan del ataché de piel de cocodrilo para pastorearnos para que no nos despeñemos, como verdaderos gilipollas, en el abismo de la gilipollez.   Así que nos siguen llenado la vida de carteles. La cabeza de advertencias. La cartera de facturas. El corazón de incertidumbre. El sexo de picores. La nómina de retenciones y el parabrisas del coche de multas.   Son incansables, para nuestro bien por supuesto, y siempre nos aconsejan lo mejor para nuestra vida: no fume, no respire el humo de los demás, no beba si va a conducir, caliente las rodillas antes de echar a andar, no cruce con la luz roja, no cruce con la luz verde, no derroche luz, no queme tanta gasolina, lea con bombillas de bajo consumo, atrase...

YA VALE

Vale. Está muy bien que se entretengan en zaherirse los unos a los otros a través de los titulares. OK. Pueden seguir yendo de aquí para allá reivindicando a los jefes del contrario el quítame allá un informe oficial o la devolución de una subvención injustificada. Puede que sea necesario enredarse en los laberínticos rompecabezas de autovías, parques y museos sin acabar. Si les sobra tiempo nadie les va a reñir porque se vayan al juzgado a ponerse querellas porque no me dejaste entrar o salir del ayuntamiento. No está mal eso de que, de cuando en cuando, animen el cotarro con mociones de censura o de confianza. Que acudan a los plenos a defender al baranda central, al regional, al provincial o al vecinal.   All right, nadie se opone, si tienen tiempo libre, a que corran pollos de perdiz por entre los olivares y los mareen por la campiña hasta que caigan exhaustos. Pueden seguir alumbrando pactos y oscureciendo enfrentamientos. Están en su derecho en seguir acordando fr...

SER DE JAÉN

Ser de Jaén es cobrar a cosecha vencida y dejar fiado en el almacén del abono hasta que la cooperativa te pague la aceituna del año. Ser de Jaén significa esperar hasta que venga la subvención de la PAC para poder para cambiar la vieja nevera por un frigorífico con etiqueta triple A. Ser de Jaén no es otra cosa que marcar la jota como nadie y colocar; como Messi hace con el balón, el sujeto con su verbo y con su predicado. Al ser de Jaén seguro que uno tiene hermanos, tíos, primos y demás familia que se tuvieron que ir otros lugares a buscarse la vida. Gente de Jaén que se fue y que vuelve de estío en estío a airear la casa del pueblo y cobrar las rentas al aparcero del olivarillo del abuelo. Ser de Jaén es tener un cuñado que se fue a la Guardía Civil o a los hoteles de la costa. Ser de Jaén es estar acostumbrado a que las obras públicas se eternicen en los despachos y leer carteles caducados de proyectos que nunca llegaron a ser. Ser de Jaén es viajar a Valencia dando una vuelt...

A GERONA

Cuenta la leyenda que un amante despechado quiso abandonar este mundo por la vía rápida ya que sin su amada la vida no tenía sentido para él. Y quiso el destino que el desdichado atinara a pasar por Jaén y viendo a sus pies las vías del tren se dejó caer sobre las traviesas para obtener un matarile rápido e indoloro… murió de hambre. Eso es al menos lo que cuenta la leyenda, pero con el horario de RENFE en las manos algo de verdad si parece que hay en esta historia. Los trenes en la estación de Jaén son como perlas: escasos y raros.  Tan es así que en aquella famosa campaña publicitaria de los 70 en la que se aconsejaba usar el tren en lugar del utilitario. Ya saben aquella en la que un niño le decía a su padre: “Papá ven en tren”. Pues resulta que un paisano con retranca me contó que si ese padre hubiera sido de la provincia hubiera respondido: “Lo que tu digas niño ¿pero por dónde?   Viene todo esto a cuento porque el otro día me topé con un anuncio de RENFE en el ...

LOS CONSEJOS DE HOMER

Sigo ejerciendo de espectador desde este poyete de papel. Desde aquí me gusta ver las cosas que pasan en este Jaén nuestro y, lo cierto, es que cada vez pasa menos. Por no pasar no ni el gordo lotero ni el gordo Santa Claus. Anoréxicos ambos con esta dieta hipocalórica de peibé negativo e ipecé creciente.  Así que, entre atribulado y meditabundo, acabo de acordarme de los consejos, que para triunfar en la vida, en los negocios o en la política acuñó otro gordo famoso: Homer Simpson. Consejos que, a falta de otra referencia ética o estética más adecuada y mejor relacionada con la realidad de esta provincia, entregaba a su hijo Bart como la fórmula para salir airoso de cualquier embrollo. El primero de esto consejos lo aplican a rajatabla, cada mañana, no pocos de nuestros representantes públicos cuando se enfrentan a las escalofriantes cifras de desempleo que padece Jaén o a su anoréxica economía: “ Yo no he sido” . Y mientras lo gritan se rasgan las camisas spagnol...