Pero hay mucha gente que se alía con Morfeo y recibe sus abrazos y sueña sueños que es posible que se hagan realidad y se levantan por la mañana atesorando momentos que van más allá de hacer un viajar por el Caribe, ponerse al volante de un enorme coche o poseer más dinero del que jamás podrá gastarse. Hay gente que colecciona la sonrisa de su hijo pequeño dándose topetazos contra las paredes en su primera caminata espacial fuera de la cuna y balbuceando silabas inventadas que traducimos por papá y mamá.
Hay personas que creen estar, todavía dormidas, cuando les abrazan de esa manera calidad y amplia que solo cabe en los sentimientos verdaderos. Gente que se pellizca para notar que es autentico el instante en el que va de la mano paseando con su pareja. Enseñándosela a todo el mundo y todo el mundo se da cuenta de que feliz y saludan amablemente. Despertarse y darse cuenta que el reloj marca 50 años después y que aún se sigue aquí, con una larga historia genética a la espalda en forma de hijos y nietos que enredan en la vieja casa con un gran patio en el que todavía se está fresco.
Soñar sueños y hacerlos realidad. Demorarse en la cama y dejar que te envuelva el perfume y los olores de una mañana de verano que se cuela por la ventana abierta de par en par. Perder el tiempo abrazados mientras el calendario va dejando caer las hojas anunciando el otoño y ver los vulanicos volar y silbar una melodía de película.
Los más agoreros dicen que hay que tener cuidado con lo que se sueña, por que se puede hacer realidad. Yo pienso que a lo que hay que tener miedo es a lo que te quita el sueño y no te deja dormir en paz y te acuna en la pesadilla.
Así que cumplesueños feliz que diría el amigo de Alicia mientras le ponía otra taza de té















